ANNA MAGNANI.

Publicado en por cinemio

Anna Magnani representó en toda su esencia, el alma del cine italiano. Su carácter poderoso, impetuoso y temperamental, no eclipsó  ni un ápice su gran sensibilidad, ni su enorme fragilidad. Persona humilde, a la que su minúsculo ego, no la permitía reconocer en sí misma, a una mujer que causaba admiración entre la gente; la popularidad le parecía algo irreal, tanto….que desconfiaba de ella.

Actriz grande, muy grande. Sólo compa

 

rable a otras con la categoría de Bette Davis o Katharine Hepburn. Fue la única actriz italiana capaz de ganar un Oscar por su interpretación, en una película americana;su mérito fue doble, pues además lo hizó en un idioma que no era el suyo.

Su físico,algo tosco y desgarbado, no fue obstáculo para el ejercicio de su carrera cinematográfica, y destacó desmesuradamente por encima de otras bellísimas italianas como Gina Lollobrígida o Sofía Loren, gracias a su enorme calidad artística.Lo cierto es que no ser bella, aún la hizo más grande.

Anna nació en Roma en el año 1908. Su madre fue una modista romana llamada Marina Magnani, y de su padre nunca se llegó a saber su identidad.Aunque sus primeros años de vida se desenvolvieron en Alejandría, muy pronto se trasladaron a Roma, donde finalmente pasó su niñez.

Comenzó su periplo por ésto de las artes escénicas,en clubs nocturnos y cabarets, más bien por necesidad, que por vocación, pero un tiempo después decidió matricularse en La Academia Romana de Arte Dramático, donde comenzó a participar en espectáculos como Anna Cristhie, de Eugene O’Neil.

Su enorme capacidad para la interpretación se gestó principalmente en el teatro, pues desde 1929 hasta 1950, actuó en numerosos teatros como el de Milán,el de Roma, e incluso llegó a actuar en Buenos Aires.

En el año 1927 participó ya en el cine con una adaptación, que anteriormente había interpretado en teatro, llamada “La Némica e Scampolo”.

Pero su primera interpretación auténtica en el cine, o por lo menos esto es lo que dijo años más tarde Vittorio de Sica, fue en la película “Nacida en viernes”(1941). La comedia,  fue dirígida e interpretada por el mismo Vittorio ,y aún siendo uno de los títulos menos reconocidos del genial director, le aportó cierta popularidad a Anna , que aunque participó desempeñando un pequeño papel como artista de music-hall, ya demostró de sobra la gran vena artística que poseía.

Con el año 1945 llegaría la película que la haría reconocida mundialmente: “Roma,ciudad abierta”.La cinta, dirigida por el gran Rossellini,se centró en las adversidades que tuvieron que sufrir diferentes personajes, al enfrentarse valientemente a la ocupación de los nazis en la Italia de la II Guerra Mundial.,

El resultado fue una obra maestra, que por otra parte fue considerada la pionera  del gran neorrealismo italiano .Algunos críticos llegaron a decir incluso, que más que ficción, podría llegar a ser lo más parecido a un documental que nos mostrara todas las horribles situaciones que los nazis hicieron vivir a una pobre, pero comprometida y digna población .

Anna estuvo soberbia… grandiosa. Cada vez que aparecía en la pantalla, te absorbía con su fascinante presencia, llegando a traspasar el límite de la ficción y la realidad. Su naturalidad se hizo especialmente palpable con esta interpretación,mediante la cual transmitió  sinceridad y autenticidad.

 

 

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