AQUILES.

Publicado en por cinemio

Aquiles, el héroe de Troya

El rey de los mirmidones, protagonista de la 'Ilíada' de Homero, no llegó a ver la caída de Troya; una flecha del troyano Paris acabó con su vida. Sus compañeros recurrieron a la célebre treta del caballo de madera para tomar la ciudad.

Su duelo con el troyano Héctor es el episodio culminante de la ‘Ilíada’ de Homero. Herido mortalmente por una flecha en el talón, Aquiles no pudo ver cómo los griegos tomaban Troya y la reducían a cenizas. L

 

a ‘Ilíada’, el gran poema sobre la guerra de Troya, nos relata sólo algunos episodios de la lucha de aqueos y troyanos en unos pocos días del décimo y último año del asedio. Aquiles es el protagonista de la trama épica, pero ésta cubre sólo una pequeña parte de su intervención en la guerra: su enfado con el jefe griego Agamenón, que le obligó a entregarle la esclava Briseida; su negativa a combatir con los demás jefes aqueos; y el encuentro definitivo con Héctor, el hijo del rey troyano, en un duelo que acabará con la muerte de éste. Homero deja sin contar la muerte de Aquiles y el final de la guerra. Acaba su poema tras los llantos por Héctor sin darnos el panorama final: la conquista de Troya por los griegos. Después de que Aquiles, el mejor de los aqueos, diera muerte a Héctor, el mejor héroe de Troya, la ciudad quedó muy abatida. Pero cobró nuevos ánimos al recibir el socorro de las amazonas, en primer lugar, y, por último, de Memnón y sus etíopes. No encontró Aquiles nada que lo detuviera cuando avanzó hacia las murallas, ansioso por lanzarse al asalto. Pero ahora iba a enfrentarse a un enemigo más peligroso: el dios Apolo, el divino protector de los troyanos. Apolo se retiró y desde lejos envió rauda la flecha que se hincó en el punto más vulnerable del cuerpo del héroe: el talón. Desangrándose por la herida Aquiles se desplomó, sintiendo cómo se cumplía su trágico destino. Quedó tendido ante las puertas de Troya. Acaso fue el dios del arco de plata quien envió la fatal saeta, o tal vez fue el troyano Paris, diestro arquero, y Apolo intervino dirigiendo la flecha hacia el frágil tobillo del héroe. De hecho, encontramos una y otra versión en diversos textos antiguos. Aunque la muerte se había llevado a muchos de sus hijos y a sus mejores guerreros, Príamo resistía en el décimo año del asedio. Parecía necesario recurrir a la trampa, ya que la fuerza no lograba la victoria final. Y de nuevo intervino la astucia de Ulises, inspirado por la diosa Atenea. El rey de Ítaca propuso el ingenioso plan de construir un gigantesco caballo de madera en cuyo vientre hueco se emboscarían los más audaces guerreros, que luego saldrían y abrirían las puertas .   

 

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