Caravana de paz.

Publicado en por CINE MIO

John Ford - 1950


caravana de paz 1

 

Que este western es una de las más entrañables y logradas películas de su director, suele pasar desapercibido a quien se zambulle en el complejo universo fordiano. Con una producción de bajo presupuesto, sin grandes estrellas en el reparto (Ben Johnson, Harry Carey Jr, Joanne Dru…), y sobre una historia del propio Ford, se levanta una de las películas más libres de su autor en casi cualquier sentido del término. Caravana de paz, por las sensaciones que provoca en el espectador y por su capacidad para esquilmar el espíritu, puede ser tenida por el correlato de El hombre tranquilo en el lejano Oeste, películas pequeñas en términos de producción y enormes en el recuerdo. Así es el cine.

La implicación de John Ford fue completa, y también la satisfacción del mismo con el resultado, la definió como el western más sencillo y más puro que he hecho. En este sentido, Caravana de paz (Wagon master) se erige como antítesis a producciones como La mascota del regimiento, donde tuvo que luchar contra las imposiciones de la industria —encarnadas en Shirley Temple— para aun con todo alcanzar un notable resultado. Pocas veces, insisto, tiene el espectador la impresión de que el director ha tenido las manos tan libres. Como los mejores films del maestro, está construida sobre un mínimo hilo argumental donde se alternan digresiones y secuencias anecdóticas, entrañables o solemnes según el caso. Un western en ruta, otro de los recursos habituales del director, pero con una diferencia si se quiere fundamental con la homérica Centauros del desierto, aquí el destino de la caravana de mormones, la búsqueda de tierras fértiles por colonizar, se diluye casi por completo en las vicisitudes del viaje. El desenlace, como el abrupto arranque, transmiten un carácter episódico y aun azaroso a la narración, la ilusión de que las incidencias de los viajeros bien pudieran ser otras en un ocasional nuevo visionado. 


La grandeza del western por su variedad de lecturas. Una cartografía bajo los paisajes y horizontes —los ríos, Monument Valley, la frontera mexicana o las tierras canadienses, las incipientes ciudades…—, además de por sus recurrentes mitos. Pero acaso la más fundada, de entre todas, sería una catalogación a partir de los transportes de pioneros y prófugos, de la caballería y los indios y hasta de los últimos pistoleros en el lejano Oeste. Los caballos y la diligencia, el ferrocarril y el barco asimismo en algún río, entre las caravanas esta maravilla.

Fuente: Dos cabalgan juntos-Publicado por C. V. Moure

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