Dias de vino y rosas.

Publicado en por CINE MIO

Dias de vino y rosas

Dias de vino y rosas (1)Dias de vino y rosas (2)Dias de vino y rosas (3)

 

 

Impresionante y a la vez desgarradora película y sin duda alguna y junto a "Dias sin huella" ("The Lost Weekend") de Billy Wilder, la mejor historia realizada sobre el escabroso tema del alcoholísmo.

"Dias de vino y rosas" está basada en un telefilme realizado en 1958 por John Frankenheimer "Siete dias de mayo" ("Seven Days in May") por citar una de sus inimitables películas, e interpretado por Cliff Robertson "Charly" y Piper Laurie "El buscavidas" ("The Hustler").

Esta historia nos la cuenta el productor, guionísta y sobre todo director nacido en Oklahoma, Blake Edwards, si amigos el padre de "La pantera rosa" ("The Pink Panther"), y gracias también a un estupendo guión del texano J. P. Miller, un destacado dramaturgo con tres nominaciones al Premio Emy, y que alcanzó la gloria gracias a esta película (el telefilme también es obra suya) por supuesto, aunque también obra en su poder la contundente "Los jóvenes salvajes" ("The Young Savages") también de Frankenheimer.

Así pues, el aquí incomparable Edwards nos mete en lo que a priori parece ser una divertida de sus muchas comedias que obran en su haber, para después finalizar en un terrible drama. Un terrible drama sobre el descenso a los infiernos de un matrimonio de clase media americana. El un relaciones públicas de una gran empresa y ella, una secretaria de la misma, ambos se conocen, contraen matrimonio y comienzan una vida feliz, especialmente tras el nacimiento de una preciosa niña. Pero, a partir de ahora la historia es cuando verdaderamente cambia su destino...

Impresionante película, si señor, y en donde Edwards no escatima en nada para mostrarnos lo que verdaderamente es el alcoholísmo en toda su dimensión y miseria, y mostrándonos unas escenas tan terribles como desgarradoras, tan desgarradoras como crueles, tan crueles como la vida misma. Imponente Edward, pero en todos los sentidos. La escena en el vivero buscando el protagonísta la botella de alcohol, rebuscando maceta por maceta, destrozándolo todo, una escena que ya ha pasado a los anales de la historia del cine dramático. Y que decir de los diálogos: "Nos hemos convertido en unos borrachos. Esa el la única razón de que me hayan echado de cinco empleos en un año". Increibles como auténticos, de verdad.

Como increible son las imágenes en blanco y negro llevadas de la mano del californiano Philp Lathrop, un fiel colaborador de Edwards, pero en su haber también cuenta con grandes películas, como por ejemplo: "El rey del juego" ("The Cincinnati Kid") y en esta impactante historia mostrándonos unas imágenes verderamente soberbias y duras a la vez, pero también conmovedoras.

Y aderezada con una magistral banda sonora de otro magistral maestro, estoy hablando del mítico Henry Mancini, otro asiduo colaborador del director y con casi trescientas partituras de películas en su haber, aunque solamente con un Oscar en sus vitrinas, precisamente lo logró en esta película, y aquí consiguiendo el hombre aliviar un poco con sus melodias las realístas imágenes que estamos viendo en la pantalla.

Soberbias la interpretaciones de ese matrimonio llevados a la locura por culpa de una maldita botella de licor. El, Jack Lemmon "El apartamento" ("The Apartment") en su primera incursión cinematográfica en el campo del drama, dando vida a ese joven ejecutivo de relaciones públicas llamado Joe Clay, un hombre con problemas con la bebida, puesto que lo utiliza como via de escape a sus problemas laborales. Inmenso nadie se creia que Lemmon pudiese meterse en este papel de tan grandes dimensiones dramáticas. Ella, Lee Remick "Chantaje a una mujer" ("Experiment in Terror"), dando muerte a Kirsten Arneson, esa bella mujer a quien apasiona el chocolate, pero que una vez casada, esa pasión la cambia por el alcohol, no encontrando la necesaria fuerza de voluntad para dejarlo, y seguir los pasos de su marido. Extraordinaria y bellísima, incluso despeinada y con una botella de ginebra en la mano, o lo que es peor, en la boca.

Y junto a ellos, un eterno secundario de lujo, el incomparable Charles Bickford "Duelo al sol" ("Duel in the Sunn"), dando vida y muerte a Ellis Arnesen, padre de Kirsten, ese hombre de nacionalidad sueca, dueño de un vivero que decide ayudarles trayéndolos a su casa para trabajar en el campo, y afiliándoles a una asociación de "alcohólicos anónimos", consiguiéndo aparentemente que dejen la bebida para siempre, pero... Grandiosos los tres, en unas actuaciones portentosas en verdadero estado puro.

En definitiva, una impactante historia sobre el alcoholísmo y sus terribles consecuencias, y en donde de hay que reconocer fue una verdadera lástima que el genial Blake Edwards no hiciese más películas dramáticas. Una película completamente IMPRESCINDIBLE. Y con un final... Matrícula de Honor.

"Dias de vino y rosas", logró el Oscar a la Mejor canción, obra del formidable como digo Henry Mancini, canción que da título a la película "Days of Wine and Roses".

Tanto Jack Lemmon, como Lee Remick, estuvieron nominados como mejores actores principales. Premios que fueron a recaer a Gregory Peck por "Matar un ruiseñor" ("To Kill a Mockingbird") y a Anne Bancroft por "El milagro de Ana Sullivan") ("The Miracle Worker"), además también estuvo nominada al mejor diseño de vestuario (Don Feld).

Fuente: Pablo Cine

 

Etiquetado en Mis Clásicos.

Comentar este post