DOS CABALGAN JUNTOS.

Publicado en por cinemio

John Ford

practicaba un maltrato legendario a sus actores y colaboradores, que algunos 

interpretaban como una técnica compensada con el buen resultado en la pantalla. “Llev

 

o cincuenta años en este maldito negocio y ¿qué acabo haciendo?. Dirigir a un par de calvos sordos”, fue el grito que lanzó sobre los dos protagonistas durante el rodaje de la mejor secuencia que encierra esta película. Según algunos, 225.000 dólares y un veinticinco por ciento de los beneficios fue lo que motivó a Ford para hacer lo que calificó como«la peor mierda que he hecho en veinte años».

 

 En este terreno escatológico competiría con “El fugitivo” y “El precio de la gloria”, pero el tiempo demuestra que el valor de la mierda o el caviar es relativo a pesar de la actitud desdeñosa e indiferente que expresó Ford hacia la película. Sus protagonistas tenían que llevar peluca y los dos eran duros de oído pero, al tiempo que los provocaba, Ford dijo a todo el que le quiso oír queStewart y Widmark eran «auténticos actores», se supone que por contraste con los que trabajaba habitualmente. Tenía en cualquier caso la suficiente cantidad de belleza visual y poder dramático como para tener éxito, mientras los westerns hechos por otros directores fracasaban.

El tema coincide con el de "Centauros del desierto" y, sin embargo, el tono es muy suelto y alegre, los actores están bastos, la iluminación es brillante y los exteriores en vez de resultar espectaculares suelen estar llenos de maleza. La tensión dramática es relajada y sorprendió a muchos porque sus pinceladas de genio aparecen más toscas; porque su tratamiento poético de los indios viajando a lo largo del paisaje de América, se transforma en una atmósfera dura, tan salvaje que los detalles y las escenas no tienen relación entre ellas. Todo parece reducido a Widmark y Stewart, con una técnica de montaje que favorece a la televisión frente a la gran pantalla de cine.

 Desde 1948 con “Fort Apache” había denunciado una y otra vez el racismo de los colonizadores blancos con los indios, y trece años después este enfoque llega a extremos muy críticos sobre la presunta ética de la civilización que se imponía paulatinamente en aquellos territorios. El sentido del humor sombrío de Ford había ido en aumento con la edad hasta ir transformándole en un cínico, y aprovechó su estado de ánimo para parodiar su propio trabajo. Así se entiende el increíble cinismo del personaje de Stewart en un protagonista de Ford, aunque el buen trabajo del actor lo haga vigorizante y divertido, quitándole todo sentimentalismo. La amargura por lo inútil que resulta cualquier lucha contra la corrupción y el racismo del espíritu del Oeste, refleja ese creciente desencanto de Ford hacia la mitología de la frontera que él había construido más que ningún otro cineasta. Algunos íntimos de Ford pensaron que Stewart estaba interpretando al propio director por el énfasis del personaje en su sentido del humor malicioso. El tópico de que a Ford no le gustaban los diálogos está basado en la realidad, pero hasta eso se rompe en esta historia. Queda claro que a Ford le gustaba oír hablar a Stewart y su forma de dar a sus frases notas de humor, porque es un recital del actor en diálogos.

 Se comenzó a rodar el 15 de octubre de 1960, en Brackettville, Texas, aprovechando decorados construidos para “El Álamo”, y en medio del rodaje llegó la noticia de la muerte del gran amigo de Ford, el actor Ward Bond. Uno de los testigos del momento en que el director recibió la noticia aseguró haber visto lágrimas tras sus sempiternas gafas oscuras. Hundido por la muerte de Bond a manos del alcohol y las pastillas, se apresuró a terminar el rodaje de exteriores y regresó para completar la película en el rancho de la Columbia. Se sumió a continuación en un estado de desesperación, entregándose al alcohol. Que bebiese mientras trabajaba era raro, porque se sentía avergonzado de sí mismo cuando ocurría, pero beber en casa o a bordo de su amado barco "Araner", era otra cosa; un refugio donde podía hacer lo que deseara sin reproches de nadie. Tras beber sin parar durante casi tres semanas, tuvo que ser hospitalizado en Honolulu a causa de una intoxicación etílica.

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