EL TESORO DE SIERRA MADRE.

Publicado en por CINE MIO


John Huston. 

Intérpretes: Humphrey Bogart, Walter Huston, Tim Holt, Bruce Bennett

 

Oro en las colinas y avaricia en sus corazones. Dos perdedores (Humphrey Bogart, Tim Holt) y un explorador de oro (Walter Huston) han descubierto oro en las montañas mexicanas dando comienzo a un poderoso relato de codicia, miedo y asesinato. Filmada mayormente en México, el rodaje de El Tesoro de Sierra Madre costó la enorme cantidad por aquel entonces de 3 millones de dólares. A ese precio, argumentó Jack Warner, Bogart no podí­a ser asesinado antes del final de la pelí­cula. Pero el director John Huston se mantuvo firme en su decisión, siendo premiado con 2 Oscars de la Academia: Mejor Director y Mejor Guión. Y el padre de John Huston obtuvo el Oscar al Mejor Actor Secundario. También resultó una de las interpretaciones más portentosas en la filmografí­a de Bogart. Medio siglo después de su estreno, El Tesoro de Sierra Madre se encuentra en la lista de las 100 mejores pelí­culas del “American Filme Institute”, confirmando que continúa siendo una de las grandes obras del celuloide.

La tormenta de oro

Una de las mejores pelí­culas de aventuras de la historia, tan entretenida como lóbrega, de una belleza plástica encomiable. Es lo que pasa cuando en la dirección se besa el cielo y en la interpretación se juntan espacio-temporalmente los actores más adecuados para las caracterí­sticas de cada personaje: Bogart siempre tuvo esas pintas de paleto avaricioso con culo plancha y pantalones hasta los sobacos, con lo cuál sólo tuvo que aprenderse el guión para resultar creí­ble, sin necesidad de “esforzarse” como hací­a cuando le tocaba ir de traje; Tim Holt representa perfectamente la honradez en constante lucha con el egoí­smo -magní­fica la escena del derrumbamiento de la pequeña mina-; y Walter Huston represente la ambigüedad, pues, aunque todos queremos verle desde el principio como un abuelete resabiado pero de buen fondo, hasta el final no sabemos realmente de qué pie cojea. Vamos, que John Huston logra que seamos uno más en la excavación y que desconfiemos de todos nuestros compañeros.

Es el tesoro de Huston, no me cabe ninguna duda.

En el mismo año que Cayo Largo, Huston rodó esta otra cinta, si no de tantas tempestades, sí­ de una aridez polvorienta por momentos agobiante gracias a una fotografí­a “sucia” y en blanco y negro de Ted McCcord, y también en parte a una “sofocante” banda sonora por el árido yermo mexicano del gran Max Steiner.

Huston acababa también de regresar de su periplo europeo como documentalista de la II Guerra Mundial, “La batalla de San Pietro”, y en esta ocasión volví­a a recurrir a relatos literarios, esta vez de menor magnitud, que tanto le habí­an gratificado. El enigmático escritor de origen escandinavo B. Traven, un aventurero tipo Jack London, quien expuso en su obra “The Treasure of Sierra Madre” algunas de sus experiencias como antiguo buscador de oro sirvieron en esta ocasión de inspiración a la imaginación del gran y polémico cineasta.

Muchas son las influencias que a lo largo de los años algunos han querido ver en ella; desde una en principio evidente relación con la obra de Von Stroheim, y en particular de su pieza maestraAvaricia, hasta las obras literarias de la llamada generación perdida, Scott Fitzgerald y Hemingway a la cabeza…

Lo cierto es que Huston “escribe” toda una oda polvorienta al mundo de los marginados, compadeciéndose y sintiéndose miembro de ella…, haciendo al espectador partí­cipe de las miserias de un grupo de descastados que mendigan para comer lejos de sus raí­ces, o quizá cerca, porque realmente sus personajes no tienen raí­ces, y pese a sus miserias humanas, están fuertemente humanizados…., aunque algunos de ellos sucumban a las difí­ciles tentaciones que acechan nuestra existencia…

Una de las mejores interpretaciones de Bogart, quien practica durante todo el metraje una suerte de risa enigmática…, casi tanto como la del simpático Howard (genial Walter Huston, padre del cineasta, quien no en vano fue uno de los agraciados de la ceremonia de los oscar de aquel año. De hecho ha sido la única vez que un padre y un hijo reciben el galardón en un mismo proyecto) cuando al final de la pelí­cula prorrumpe en estentóreas carcajadas, tomándose con demasiada filosofí­a la jugarreta del destino.

Bandidos, federales, jaguares y demás peligros acechan a los tres protagonistas aventureros en esta épica aventura, donde sin embargo el mayor peligro vendrá de la avaricia. Aquella avaricia que como bien profetizó el personaje de Howard viene del “oro que nos destruye…”.

Una de las obras cumbres de la cinematografí­a mundial, y de John Huston en particular.

 

Hay un hombre cerca de la frontera de México,

¿qué hago yo aquí? –se pregunta

con los ojos fijos en el norte.

 

Hay un hombre que arrastra los pies,

 

y camina bajo un peso que le supera

y bebe el agua en los charcos.

Hay un hombre que mató a sus amigos por un puñado de polvo

y vuelve a menudo la cabeza, como temiendo

que los muertos le miren con ojos fijos

y se pregunta quiénes son los que le miran.

Hay un hombre abatido a machetazos por los bandidos, allá en el sur,

junto a la frontera de México

con los ojos fijos en la Sierra Madre.

 

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