ESPARTACO.

Publicado en por CINE MIO

 

ESPARTACO 

                                                           Laurence Olivier

Charles Laugton

Peter Ustinov

Kirk Douglas

Tony Curtis

John Gavin

Jean Simmons

 

 Antes de entrar a comentar esta obra del director de "2001, una odisea del espacio", quiero expresar mi admiración por el film y en ello ayudó en la mente del incrédulo aficionado al cine, Peter Ustinov en su magistral papel de Lentulus Batiatus y por supuesto Charles Laughton en un memorable Sempronius Gracchus, creo que el tríptico de actores ingleses en esta cinta es todo una lección y resulta grato tenerles a mi lado cuando me dispongo a destripar uno de los films que mas me hizo pensar y al que, viviendo en una sociedad como era aquella, donde la dictadura y la censura férrea atrapaban cualquier pensamiento de libertad, tendré siempre en un lugar muy especial.

La sensación que se está viendo la clásica película de romanos, con el bueno, la chica rescatada, o las luchas de cartón piedra, aquí se desvanecen nada mas comenzar el film, ya con los títulos de crédito..... " asombrosa presentación", nos rendimos ante el culto a uno de los films de Kubrick mas personales y con mas calidad de cuantos ha dirigido. No obstante solo con tener presente los tres grandes del cine y el teatro inglés, el guión de Dalton Trumbo, rescatado de la lista negra de Hollywood y pionero de la destrucción total de ésta y la fotografía de Russell Metty, son ingredientes mas que suficientes para adentrarnos en la mas valiente, épica, histórica y aleccionadora lucha que lleva a cabo un simple esclavo llamado Spartacus, haciendo levantarse de su alfombra de oro a la mismísima Roma y siendo líder indiscutible y ejemplo histórico por excelencia de una autentica revolución.

No cabe duda de que tengo entre manos unos de los artículos mas comprometedores, difíciles y hermosos de cuantos he desarrollado en mi website. Espero que los Dioses me ayuden.

Después de rodar dos obras maestras como "Atraco Perfecto" y "Senderos de gloria",  Kubrick fué llamado por Kirk Douglas, productor ejecutivo del film, para reemplazar a Anthony Mann, un magnífico director, autor de las escenas que transcurren en el campamento de los gladiadores,  y que debido a las desavenencias con Douglas tuvo que abandonar el rodaje. El joven director acudió a la llamada y aunque no se trate de una obra totalmente personal, demuestra una extraordinaria capacidad narrativa, que viaja mas allá del mismo producto, apoyado por el espléndido texto de Trumbo, basado en una novela de Howard Fast y que detalla con maestría la vida en libertad, la destrucción de cadenas, los sentimientos humanos mas profundos, el ansia de poder, la deshumanización de una época y la forma en que se puede organizar los estados de un Imperio, sin tener en cuenta los ideales políticos de quienes lo promueven. De esta forma la unión de Kubrick, Trumbo y Fast ofrecen al espectador la oportunidad única de enriquecer la mente y hacer un viaje maravilloso a través de la historia...

El egocentrismo del clan Douglas hoy en día es tan notorio que sus mismos componentes forman una especie de "Sinatra Ligth", en la que ellos mismos se buscan los guiones, los productores y los actores que puedan o nó formar parte de sus proyectos. En este sentido el Patriarca de la familia; Kirk Douglas ya en aquellos años marcó la ruta a seguir y buscaba afanosamente, y para ello empleó todas las tácticas inimaginables para hacerse con el papel de Ben-Hur, pero William Wyler optó por darle el papel de Mesala, pues para Ben-Hur tenía muy claro quien interpretaría tam emblemático papel, ante la realidad de ser una participación un tanto secundaria, Kirk negó el ofrecimiento y se puso manos a la obra para llevar al cine la novela de Howard Fast,. pero no contento con esto, quiso que Dalton Trumbo fuera el guionista y que los mejores nombres del momento hicieran coro. Fué su una venganza hacia el maestro Wyler y consiguió levantarlo aunque sus orígenes los sustenta el mas claro egocentrismo, el resultado con la dirección de Kubrick fué todo un acierto y una obra, aunque no personal del director, si una de las mas grandes filmaciones sobre la libertad del ser humano, y el comienzo de una caída de un Imperio que parecía no tener fín.

Las escenas de amor fué algo que me impresionó, sobre todo cuando conoce Espartaco a Varinia en la soledad de su mazmorra. Nunca he considerado a Kirk Douglas un buen actor, pero tengo que reconocer que la expresión del hombre ante la fragilidad de la mujer, su anhelo de volver a ver su rostro, la sutileza con que la contempla, están reflejados de forma magistral en las rudas facciones de Douglas y en la forma en que mira a una siempre bella y eficaz Jean Simmons. Todo esto unido a las escenas siguientes que viven los dos, tanto en el campamento, como en el dramático final, desprenden un lirismo nada normal proviniendo de un actor que podría reflejar cualquier cosa, menos sensibilidad, por otra parte normal si se tiene la belleza y la ayuda de una actriz como Jean Simmons. Realmente hermosas secuencias y un adaggio relajante ante tan heroica sinfonía.

Espartaco reúne una serie de requisitos que solo se dan en las grandes producciones cinematográficas. Antes de comenzar a ver el film nos hacemos eco de los siguientes aspectos:

 La producción no escatima en gastos y los resultados están a la vista. El guión es magnífico, aunque se aparta mucho de los valores religiosos frente a otras grandes obras del género como Ben-Hur y el resto de películas bíblicas de los años 50 y 60. Tiene una anécdota que le da un punto de leyenda y la engrandece más: todavía en tiempos de la persecución comunista americana, Douglas decidió finalmente contar con el nombre del creador del guión de Espartaco, Dalton Trumbo, un personaje muy vigilado por sus tendencias políticas. El guión es de un extraordinario rigor histórico, como por ejemplo; los diálogos entre Julio Cesar y Craso. El film es un espectáculo épico rodado en escenarios muy cuidados con paisajes de la costa de España y que nos hace soñar que estamos viviendo en la Italia del imperio de hace más de 2000 años. 

La ciudad de Roma, realizada en maqueta, es simplemente única, si salvamos las distancias entre Espartaco y Cleopatra, dándonos la sensación de realismo, cosa que en aquellos años era profesionalmente encomiable, al no haber alcanzado la ayuda de la tecnología actual mas avanzada como ocurre en el caso de Gladiator y otras superproducciones de ahora. A mi me gustaría destacar la grandeza que algunas escenas de la película, como la batalla entre esclavos y ejército romano.... ! impresionante!.... por su detalle, la minuciosidad, el vestuario y las vistas panorámicas  de grandes masas, donde se podía observar a un ejército de legionarios realizando maniobras. En realidad la película es un balcón abierto a la historia y a la libertad, un canto a la codicia, a la política, al dolor por el amigo muerto, al mismo amor. Son muchos los momentos, bastaría con citar:  la escuela de gladiadores, la villa de Craso, la de Graco, el cruce de palabras en el Senado, los campamentos de esclavos, en la playa, a la espera de los barcos piratas, y dejando su sello particular, entre penumbra, pero real y filosóficamente perfecta, la famosa escena del baño de Craso, en la que Kubrick recrea todo un alarde de seducción entre Olivier y Curtis.


Antes de profundizar en la secuencia, existe en la película un enorme salto relacionado con el personaje de Antoninus que interpreta Tony Curtis: Después de la conversación del baño entre él y Marcus Licinius Crassus, en la que Curtis desempeña la labor de criado personal, la siguiente vez que se le ve al actor es junto a Espartaco, en el campamento. ¿Por qué esa distancia?, ¿Problemas de metraje? ¿Censura?....¿Qué sucedió para que Antoninus abandonara la villa de Crassus?, creo que eso nunca lo sabremos.

No era habitual en los años sesenta y menos en España ver en una película a un hombre declararse a otro, aunque fuera de forma tan sutil y menos todavía en un film de estas características.


Después de su estreno en 1960, fue proyectada nuevamente en el año 1967, con 23 minutos menos que la proyección original, y nuevamente en 1991, en la cual se restauraban esos 23 minutos, más los 14 que habían sido censurados desde su proyección original. La adición incluía varias secuencias de batallas muy violentas, así como la escena del baño, en la cual Craso,  en un intento de seducir a su esclavo Antoninus, usa la analogía de comer ostras o caracoles, para expresar su opinión de que la inclinación sexual es cuestión de gustos más que de moralidad. Cuando la película fue restaurada definitivamente, dos años después de la muerte de Laurence Olivier, faltaba el audio original del diálogo de esta escena, por lo que tuvo que volverse a doblar. Tony Curtis pudo hacerlo con su papel, pero la voz de Olivier tuvo que ser imitada por otro grande del cine; Anthony Hopkins.


La secuencia no tiene el mÁs mínimo desperdicio, la fuerza de la misma está en su dialogo.

C: ¿Robas, Antonino?

A: No, amo.

C: ¿Mientes?

A: No, si puedo evitarlo.

C: ¿Has deshonrado alguna vez a los dioses?

A: No, amo.

C: ¿Te reprimes de todo vicio para respetar las virtudes morales?

A: Sí, amo.

C: ¿Comes ostras?

A: Cuando las tengo, amo.

C: ¿Comes caracoles?

A: No, amo.

C: ¿Consideras moral comer ostras e inmoral el comer caracoles?

A: No, amo. Claro que no.

C: Cuestión de gustos, ¿no?

A: Sí, amo.

C: Y el gusto no es lo mismo que el apetito, y por tanto no se trata de una cuestión de moralidad, ¿no es así?

A: Podría verse de esa manera, amo.

C: Es suficiente. Mi toga, Antonino.

C: Mi gusto incluye... tanto los caracoles como las ostras.

DEbo reconocer que es una película que tengo en un lugar especial, que forma parte de la galería de mis sueños, que a veces la vuelvo a contemplar y me dejo envolver por la lluvia que caía el día que la descubrí casualmente y me dejo llevar por su magnifico color, la belleza de Jean Simmons, la solidez de Charles Laughton, la arrogancia de un Imperio que va en declive, y acompaño a mi idolatrado Olivier en su entrada a su villa romana, derrumbándome de tristeza ante el dramático final, escupiendo ante la impotencia de no poder cambiar el transcurso de la historia que escribió Howard Fast.Espartaco, al igual que otros muchos títulos de este  son motivos y ansias de vida y a estas alturas tenerlo como una parte mía, es suficiente para admirar cien veces mas esta obra maestra de Stanley Kubrick y agradecerle eternamente
ser participe de una Odisea no espacial, en un siglo que dista miles de años de esa tierra por la que luchó un esclavo llamado Spartacus.V

RECUERDAN ESTOS DIALOGOS:                                                                                                                                                                                                Triganes:
Ahh...Vamos a ver ¿cuando estaréis preparados para embarcar? , cuanto supones que tardareis en cruzar un tercio de la península librando una batalla en cada ciudad que encontréis a vuestro paso.
¿Un año? ¿Dos?

Espartaco:
Si no estamos en Brundisia dentro de seis meses, no estaremos nunca.
Triganes:
Y si reunimos allí nuestras naves y para entonces ya no hay ejército de esclavos que embarcar.
Espartaco:
Te daré un arca que vale un tesoro, el resto en Brundisia.
Triganes:
Tal vez, esta.
Espartaco:
Si.
Triganes:
Hecho. Dentro de seis meses estarán allí nuestras naves.
Espartaco:
(A Antonino) Encárgate del transporte del arca. (Antonino sale)
Triganes:
Y ahora aceptaría gustoso el vino que me has ofrecido.
¿Me acompañas?

Espartaco:
Si.
Triganes:
(Mirando una copa) ¡Qué bella obra de arte!
Espartaco:
Pertenecía a un caudaloso noble.
Triganes:
Oí decir que también tú eres de noble origen.
Espartaco:
No. Soy hijo y nieto de esclavos.
Triganes:
Lo he supuesto al ver que no sabes leer.
Desde luego a la vanidad romana le complace creerte noble. Les enfurece la idea de luchar contra esclavos sobre todo a un hombre como Craso. ¿Le conoces tal vez..?

Espartaco:
Un día le serví de diversión...En la arena.
Triganes:
Oh...Excelente vino. ¿Puedo preguntarte una cosa? Tu sabes muy bien que vas a perder, ¿no?, Que no hay esperanza. En este preciso momento seis cohortes de la guarnición de Roma avanzan hacia este lugar...
Espartaco:
Bien y...
Triganes:
¿Qué vais a hacer?
Espartaco:
Lo decidiré cuando llegue el momento.
Triganes:
(Tras una breve risa) Te lo voy a exponer de otro modo. Si mirando una mágica bola de cristal vieras a tu ejército destruido...Y a ti mismo muerto. Si vieras tan claro ese futuro como creo que ya lo estas viendo, continuarías luchando.
Espartaco:
Si.
Triganes:
¿Aun sabiendo que perderéis?
Espartaco:
Que importa eso. Todo hombre pierde cuando muere, pero un hombre libre y un esclavo no pierden lo mismo.
Triganes:
Ambos la vida.
Espartaco:
El libre pierde el placer de vivir, el esclavo el sufrimiento. La muerte es la única liberación para el esclavo. Por eso no la teme. Por eso venceremos.

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