Jason y los Argonautas.

Publicado en por cinemio

 

FECHA DE ESTRENO

19 de Junio de 1963
TITULO ORIGINAL
Jason and the Argonauts
DIRECTOR
Don Chaffey
PRODUCTOR
Charles H. Schneer
GUION

Beverley Cross
REPARTO
Todd Armstrong (Jasón), Nancy Kovack (Medea), Gary Raymond (Acastus), Laurence Naismith (Argos), Niall MacGinnis (Zeus), Honor Blackman (Hera), Michael Gwynn (Hermes), John Cairney (Hylas), Nigel Green (Hercules), Douglas Wilmer (Pelias), Jack Gwillim (Aeëtes), Patrick Troughton (Phineas), Andrew Faulds (Phalerus)
CINEMATOGRAFÍA
Wilkie Cooper
BANDA SONORA
Bernard Hermann
DISTRIBUIDA POR:
Columbia Pictures
DURACIÓN

104 minutos

PELIAS: “¿Eres Sacerdotisa?”
HERA: “Sirvo a los Dioses.”
PELIAS: “¿Dime entonces, ha acudido Briseis a la Diosa Hera?”
HERA: “Si, lo ha hecho.”
PELIAS: “¿Y la Diosa ha escuchado su plegaria?”
HERA: “Si.”
PELIAS: “Entonces reza por mí. Porque así lo desea Zeus.” 
HERA: “No es Zeus quien lo desea, sino tú. Zeus te concedió el reino, el resto de lo que hagas será tu obra. Los dioses te han abandonado Pelias. Llegará un hombre con una sola sandalia, ningún Dios va a protegerte contra él.”
PELIAS: “¿Un hombre con una sola sandalia?”
HERA: “El niño que ha escapado a tus designios, Jasón.”
PELIAS: “¿Por qué no se me contó toda la profecía? ¿Por qué me indujo Zeus a que matara a esta niña, cuando al único que necesitaba matar era a Jasón?”
HERA: “Zeus no puede inducir a un hombre a hacer lo que tu has hecho, solo el hombre es capaz de un acto semejante para que los Dioses le conozcan, y el hombre se conozca a si mismo. La muerte de Jasón no va a beneficiarte, mátale y te mataras.


CURIOSIDADES

La película surgió en una década en la que la mitología había alcanzado un intereses bastante alto por parte de la audiencia, en su mayor parte debido a las producciones italianas denominadas coloquialmente como “de sandalias y espadas”. Pero esta película en particular fue la primera que no fue considerada de serie B, debido al enorme éxito del que gozó en taquilla, y a unos efectos especiales espectaculares para dicho tiempo.
Aunque Todd Armstrong interpretó a Jasón, su voz fue doblada por el actor británico Tim Turner, y la voz de Nancy Kovack, que interpretaba a Medea fue doblada por Eva Haddon, actriz bien conocida en BBC radio.
Bernard Hermann compuso la música para la película reutilizando sus propias antiguas creaciones para otras películas.
Esta película esta considerada como todo un clásico de la fantasía relacionada con la mitología, debido a sus espectaculares efectos especiales. La técnica usada en dichos efectos es la de non stop motion, que simulaba el movimiento de objetos inanimados capturando fotografías. Para dichos efectos se contrató al experto Ray Harryhausen, experto en non stop motion, como se había comprobado ya en trabajos tales como “El Séptimo Viaje de Simbad”, o “La Isla Misteriosa”. Harryhausen considera este trabajo como su mejor logro en efectos especiales. Su monstruo Talos ha sido considerado como el segundo mejor detrás del propio King-Kong. De hecho la creación de Talos como coloso de bronce se debió al éxito de “El Coloso de Rhodas”.
La escena de los esqueletos luchando contra los Argonautas ha sido alabada como el resultado de unos excelentes efectos especiales, que a día de hoy no tienen nada que envidiarle a la tecnología digital actual. Los escudos que llevaban los esqueletos estaban decorados con imágenes de otros monstruos de sus anteriores películas. La escena fue la más costosa de realizar, y se tardó cuatro meses en crearla. Harryhausen ha
 admitido en repetidas ocasiones su enorme decepción cuando la película no recibió una nominación al Oscar por sus efectos especiales
Sin embargo hubo muchas escenas, que habían sido concebidas y no pudieron ser incluidas debido a un ajustado presupuesto. Dichas escenas incluían la aparición de Escila y Caribdis, un Centauro, y el perro de tres cabezas Cerbero. Escila y Caribdis debía aparecer en la escena en la que el navío atravesaba las Simplégades. Sin embargo la falta de presupuesto, hizo que los monstruos fueran sustituidos por la avalancha de rocas en el estrecho, y la aparición de Poseidón, que no requería stop motion, ya que usaba superposición.
Curiosamente la película queda inconclusa, ya que a pesar de que Jasón consigue hacerse con el Vellocino de Oro, no tenemos una confrontación final con su antagonista Pelias. Esto puede ser debido a distintos motivos. Quizás existiera la idea de realizar una segunda parte, o simplemente debido a duración o presupuesto, no se terminara por concluir la historia. Sin embargo la victoria sobre Aeëtes, tras conseguir arrebatarle el Vellocino y derrotar a sus esqueletos, y la decisión de Zeus de dar un respiro al héroe proporcionan esa sensación de conclusión.

NOTA PERSONAL
Primero debo empezar alegando que no entiendo, como en la era de los efectos realizados por ordenador, no se ha sabido aprovechar el filón de la mitología y crear nuevas versiones de estos clásicos como la película que aquí se analiza, la Odisea, o la Ilíada. El único intento fue “Troya”, en el que se decidió cambiar la historia, y se eliminó radicalmente cualquier aspecto de origen mitológico. Por ello creo que fue un fracaso a la hora de recuperar el género de “sandalia y espada”, que aún a día de hoy precisa de alguien con el ingenio para volver a alzar a la mitología griega al estatus de súper-producción.
Dicho esto, creo que estos clásicos del stop motion tienen un encanto especial, y siguen disfrutando de una indiscutible calidad incluso a día de hoy. Tomando el ejemplo de otra película de este estilo, “Furia de Titanes”, uno no podría imaginar que entre esta fuera producida dieciocho años después que “Jasón y las Argonautas” (“Furia de Titanes” es de 1981, mientras que la que discutimos hoy es de 1963). Con esto no estoy criticando esta película, que de hecho me encanta y también formará parte de este blog, sino resaltando las cualidades excepcionales de la que hoy analizo.
Este tipo de películas señalan un tiempo en el que las imágenes generadas por ordenador, no eran siquiera una idea concebible en el cine, y para lograr llevar escenas de grandes monstruos míticos, y extraordinarios efectos especiales, se requería una gran dosis de ingenio, imaginación, y sobre todo esfuerzo. Ray Harryhausen se convirtió en el mago de la técnica del stop motion, y fue superándose película a película, logrando convertir
 escenas imposibles en verosímiles, y dotándolas de un encanto y estilo muy personal.
Personalmente yo sigo disfrutando de este tipo de películas, y sigo recomendándolas, advirtiendo que lo que puede parecer “cutre”, ese desde luego no es el caso conmigo, es el resultado de un enorme esfuerzo. Los monstruos y sus movimientos son el resultado de infinidad de fotogramas y montajes combinadas con gran ingenio para proporcionar esos momentos excepcionales, que a día de hoy se conseguirían a base de simplemente tener el suficiente presupuesto.
Sin duda la escena más memorable es la de los esqueletos y yo no voy a discutir esto, llegando a cometer la osadía de indicar que no tiene nada que envidiarle a cualquier escena generada por ordenador a día de hoy. Cada vez que veo la película, y más en concreto, esta escena, me quedo asombrado recordando que “Jasón y los Argonautas” se estreno diez años antes de que yo naciera.

HISTORIA (esta sección contiene detalles de la trama y el argumento)
La película comienza con el ataque de Pelias sobre Tesalia para usurpar el trono. Pelias asesina al Rey Aristo, y a su hija Briseis en el templo de Hera ofendiendo a la Diosa. La propia Hera se aparece ante él, haciéndose pasar por sacerdotisa, advirtiéndole que todos sus esfuerzos han sido inútiles ya que el heredero Jasón ha logrado escapar con vida. También le advierte que un hombre con una sola sandalia terminará con su reinado.
Hera regresa al Olimpo y advierte a Zeus de la deshonra que ha sufrido a manos de Pelias, y que esta decidida a asistir a Jasón para que acabe con él. Zeus le concede que asista a Jasón en cinco ocasiones. Años más tarde, Hera realiza una aparición ante el caballo de Pelias que le arroja al río. A punto de morir ahogado, Pelias es rescatado por el adulto Jasón que al sacarlo del río pierde una sandalia. Pelias se fija en esto, pero no se atreve a acabar con él, ya que la profecía indica que si lo hace morirá también.
 
Sin embargo se hace pasar por noble y recomienda a Jasón que se embarque en la peligrosa misión de obtener el Vellocino de Oro, ya que el “tirano” tendrá que rendirse si consigue tal hazaña. Jasón considera que es un buen plan, y organiza unos juegos para seleccionar a la mejor tripulación posible. Entre los seleccionados están Hercules, el ingenioso Hylas, y Acasto, hijo de Pelias, que va como infiltrado en la misión. El navío es bautizado Argos, y la tripulación los Argonautas.
El Dios Hermes transporta a Jasón al Olimpo para que comparezca ante los Dioses. Jasón descubre que Hera es su protectora en dicha misión, pero rechaza la ayuda de Zeus, considerando que los hombres han de enfrentarse a su propio destino. Hera le indica el rumbo que ha de tomar hacia la Cólquide, donde se encuentra el Vellocino de Oro.
Durante el viaje surge la necesidad de provisiones. Hera guía a Jasón a la Isla de Bronce, donde pueden abastecerse, pero le advierte que no debe coger nada que no sea provisiones. Explorando la isla, Hércules e Hilas localizan la cámara de tesoros de los Dioses custodiada por enormes estatuas de bronce. Pensando que los Dioses ya no tienen interés en dichos tesoros toman una aguja del tamaño de una jabalina. La enorme estatua de Talos cobra vida tras suceder esto, y ataca a todos los Argonautas. Hera indica al héroe que el punto débil de Talos se encuentra en su talón, y Jasón consigue destruir al coloso, aunque Hilas desaparece en el combate. Hércules no quiere continuar el viaje sintiéndose culpable, y Jasón se ve obligado a contactar con Hera por última vez. Esta confirma que Hilas ha fallecido y que Hércules ha de continuar su propio camino. También le explica a Jasón que debe contactar con Phineas, el ciego clarividente.
Phineas vive en una isla torturado por las Arpías, que siempre llegan para interrumpir su comida y atormentarle por haber ofendido a Zeus. Jasón le pide ayude, y este le indica que tendrá su asistencia si consigue antes librarle de las Arpías. Los Argonautas logran atraparla en un templo en ruinas gracias a unas redes, y Phineas agradecido
 le indica quehan de cruzar el desfiladero de las Simplégades para llegar a la Cólquide, y le entrega un amuleto para que le proteja durante dicha hazaña.
El Argos llega al desfiladero donde divisan un navío procedente de la Cólquide que intenta atravesarlo. Al hacerlo, rocas comienzan a desprenderse de ambos lados del mismo, hundiendo al navío. Jasón sabe que no queda más remedio que intentar cruzarlo, y enojado arroja el ídolo de Phineas el agua. Cuando las rocas comienzan a desprenderse del desfiladero, del agua surge Poseidón que actúa de sostén entre ambos lados, permitiendo al Argos atravesar el desfiladero.
Jasón localiza a algunos supervivientes del navío hundido al otro lado, entre ellos Medea, alta sacerdotisa de la Diosa Hécate en La Cólquide, y que decide conducirles hasta su hogar. Hera revela a Jasón que uno de sus Argonautas es el hijo de Pelias, y que este es el hombre al que rescato del río. Jasón se enfrenta a Acasto que se ve forzado a escapar hasta la Cólquide solo.
Los Argonautas se presentan ante el Rey Aeëtes de la Cólquide que les recibe con todos los honores, pero todo resulta ser una trampa, ya que Acasto ha llegado antes y advertido al Rey de la intención de Jasón de robar el Vellocino de Oro. Los Argonautas son encarcelados, pero Medea, que se ha enamorado de Jasón les ayuda a escapar. Jasón, Castor y Peleo parten a la búsqueda del Vellocino de Oro, mientras el resto de los Argonautas preparan el Argos para escapar.
Jasón encuentra el Vellocino en un árbol, pero ha de enfrentarse a la Hidra de Siete Cabezas que lo custodia. Jasón comprueba que Acasto ha intentado hacerse con el Vellocino antes que él, y la Hidra lo ha asesinado. Jasón consigue destruir al monstruo y hacerse con el Vellocino, escapando con Medea, Castor y Peleo. Aeëtes descubre la fuga y llega tarde al ver que la Hidra ha sido asesinada, pero toma sus siete dientes para usarlos como arma definitiva contra Jasón.
Durante la fuga, Medea es herida mortalmente por una flecha, pero Jasón utiliza las propiedades curativas del Vellocino para sanarla y enviarla al Argos mientras distraen a las fuerzas que siguen tras ellos. Aeëtes les da alcance, y arroja los dientes de la Hidra al suelo convocando a siete esqueletos armados que lanza contra los fugitivos. Durante la dura lucha Castor y Peleo fallecen asesinados por los esqueletos. Tras resistir todo lo posible, Jasón salta desde el acantilado y se reúne con sus compañeros y Medea, en el Argos que parte de La Cólquide habiendo conseguido el Vellocino.
Mientras Jasón besa a Medea, ambos son observados por Zeus y Medea. Este explica que el héroe se ha ganado un merecido descanso después de lograr superar tantas pruebas, pero que nuevas aventuras le esperan.

 

 

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