LA GRAN EVASIÓN.

Publicado en por CINE MIO

 

LA GRAN EVASIÓN


John Sturges

Intérpretes: Steve McQueen, James Garner, Richard Attemborough, James Donald, Charles Bronson, Donald Pleasence, James Coburn, David McCallum

http://youtu.be/GYrxxkHM9Fw

Seiscientos oficiales ingleses y americanos trabajaron durante un año para planear y ejecutar la evasión de un campo de prisioneros nazi en 1944, la mayor evasión de la historia militar. Esta pelí­cula relata aquella historia real con un reparto prodigioso; como instigadores de la evasión: el cerebro organizador británico (Richard Attenborough), el experto en túneles (Charles Bronson), el especialista en falsificaciones de documentos (Donald Pleasance), el encargado de los aprovisionamientos (James Garner) y el de las buenas ideas (Steve McQueen). Basada en una historia real, La gran evasión es una obra maestra del director John Sturges, los guionistas James Clavell, W.R. Burnett, y el compositor Elmer Berstein, cuya banda sonora se ajusta como un guante a la tensión imparable de la pelí­cula.

La verdad es que no sé qué decir de una pelí­cula que seguramente todo el mundo ya ha visto en varias ocasiones que sea original, pero es que hay ocasiones en las que creo que ya está todo dicho y lo único que se puede hacer es ratificar y confirmar multitud de comentarios y opiniones anteriores.

Y es lo que voy a hacer porque estoy totalmente de acuerdo con los que califican a La gran evasión como una obra maestra, gran pelí­cula, una de las mejores pelí­culas bélicas de la historia del cine y cualquier otro calificativo positivo que se os pueda ocurrir.

Si una pelí­cula resiste bien el paso del tiempo y aunque la hayamos visto multitud de veces somos capaces de sentarnos delante del televisor y volver a disfrutarla a pesar de que sabemos de sobra cómo va a acabar y que recordamos a la perfección todos y cada uno de los giros del guión y aún así­ no despegamos los ojos de la pantalla no hay duda de que estamos ante una gran pelí­cula. ¡Ojo!, estamos ante una gran pelí­cula para nosotros ya que seguro que hay otras personas que no están de acuerdo con nuestros gustos; pero cuando nuestra opinión coincide con la mayorí­a y además también coincide con la “crí­tica oficial”, que suelen ser los encargados de otorgar los calificativos de “obra maestra” o “gran pelí­cula”, está más que claro que no estamos ante una pelí­cula común.

Pues con La gran evasión pasa precisamente eso: Todo el mundo, crí­tica especializada y hasta el más común de los espectadores, coincide en alabar sus virtudes.

En lo que a mí­ respecta, La gran evasión es una gran pelí­cula. No sé si es o no una obra maestra, pero sí­ que tengo claro que la he visto varias veces y seguro que dentro de un tiempo volveré a verla, algo muy difí­cil de decir de otras pelí­culas que, no se sabe muy bien porqué, se han ganado el calificativo de “obra maestra”.

La gran evasión me parece una pelí­cula muy amena, a pesar de su larga duración y de lo reducido del lugar donde tiene lugar la mayor parte de la acción; con un reparto coral en el que no hay nadie que podamos considerar protagonista principal, por mucho que parezca que el personaje interpretado por Steve McQueen es el más importante; con una tensión progresiva muy bien llevada (¿descubrirán los alemanes alguno de los túneles en sus múltiples inspecciones?); una banda sonora que, como por ejemplo la de El puente sobre el Rí­o Kwai, ya está en la historia del cine y que seguro que muchos de vosotros habréis tarareado más de una vez aunque no supierais de qué pelí­cula era; y una resolución que ni es positiva, ni negativa, ni todo lo contrario…

 

Y poco más voy a decir: Casi tres horas de entretenimiento en la pelí­cula por excelencia sobre fugas de campos de concentración. Inteligente, emocionante y con escenas ya imperecederas como Steve McQueen con su guante de beisbol y una pelota en la “nevera“, Steve McQueen huyendo de los alemanes en moto; Charles Bronson recorriendo el túnel a pesar de su claustrofobia…

Por cierto, hace poco pudimos ver una divertido remake: Evasión en la granja en la que en vez de haber prisioneros habí­a gallinas de plastilina.

Lo único que sigue sin cuadrarme del todo es la maní­a que tienen los prisioneros con escaparse de un campo de concentración en el que viven de “puta madre”.

 

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