Last of the comanches.

Publicado en por CINE MIO

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Poco antes de su tan exitosa como sobrevalorada HOUSE OF WAX (Los crímenes del museo de cera, 1953) para la Warner, André De Toth firmó para la Columbia una de sus numerosas incursiones dentro del western, género que en el conjunto de su filmografía alterna títulos tan conocidos como quizá sobreestimados –THE INDIAN FIGHTER (Pacto de honor, 1955) oSPRINGFIELD RIFLE (El honor del capitán Lex, 1952)- junto a otros que se encuentran entre lo mejor de su obra –DAY OF THE OUTLAW (1959)-. Dentro de este contexto, cabría incluir LAST OF THE COMANCHES (1953) en el conjunto de las aportaciones más atractivas de la trayectoria del realizador, siendo algo que habría que remarcar en la medida que resulta un producto insólito que desafía cualquier expectativa planteada por el espectador. A este respecto, y antes de efectuar cualquier juicio de valor, conviene señalar que el título que nos ocupa es un remake de SAHARA, el tenso y claustrofóbico relato que el británico Zoltan Korda firmara en 1943, desarrollando el mismo dentro de los rasgos del cine bélico e integrando su desarrollo dentro de las características de producción propagandísticas antinazi. Es probable a este respecto, que quepa preferir la aureola casi fantasmagórica y la atmósfera en blanco y negro aportada por el señalado referente de Korda, también filmado para Columbia Pictures. Sin embargo, creo que ello no debería hacernos desdeñar de partida la habilidad de trasladar este argumento al ámbito del western, en un relato que inicialmente parece plantear un argumento proindio –una corriente que en aquel entonces parecía despegar en Hollywood; los rótulos iniciales nos señalan la proliferación de tribus pacíficas-. Sin embargo, y tal y como señalaba anteriormente, las intuiciones del espectador pronto se desvanecen al contemplar el cruel asalto que sufre una localidad del Oeste –probablemente uno de los más intensos de la historia del género-, mostrado además con garra por la cámara de De Toth, hasta culminar la secuencia con una gigantesco y devastador plano general de la ciudad totalmente destrozada por el incendio y saqueo provocado.

 

La acción cobra un giro radical al comprobar que del ataque solo han logrado permanecer como supervivientes seis soldados. Todos ellos han logrado resistir al acoso de Black Could (Johnny War Eagle), responsable de la única tribu comanche que se muestra resistente al dominio de la autoridad militar. La circunstancia de este insistente acoso, llevará al escaso contingente de soldados –comandados por el sargento Matt Trainor (Broderick Crawford)- a alcanzar un fuerte alejado por el paso del desierto. Sin rehuir el contexto genérico en que se ubica, THE LAST… derivará hacia un relato de supervivencia dominado por la abstracción, en el que un conjunto de hombres y una mujer lograrán sobreponerse a una situación hostil y a la propia interacción de sus personalidades, para lograr emerger de la misma. Algo que por otra parte no todos lograrán, pero que de alguna manera si alcanzarán como grupo, en una empresa dominada por el compañerismo, unas veces forzoso, pero quizá finalmente sí sincero en el conjunto de todos ellos. No puede decirse, en este sentido, que nos encontremos con un contexto novedoso dentro del género, lindando además este con el cine de aventuras. En cualquier caso, De Toth logra que el interés no decaiga en ningún momento, acentuando la tensión física y psicológica del conjunto, y apostando por insólitas situaciones como ese ataque de un grupo de indios a caballo que es imprevisiblemente resuelto por un contraataque de los inicialmente agredidos mediante el giro de la diligencia, el espléndido aprovechamiento que se realiza de las ruinas de una imposible misión española ubicada en pleno desierto, o ese magnífico momento el que el joven indio rescatado por el grupo comandado por Trainor –inicialmente reticente a que este sea salvado del abandono en el desierto-, logra descubrir el lugar donde se encuentra el tan anhelado pozo de agua en dichas ruinas –la arena desértica cede para dejar paso a la profunda cavidad disimulada en el suelo terroso del interior de estas instalaciones-. Pero sin descuidar estos elementos físicos -que se intensificarán conforme llega el acecho de los comanches de Black Could- se unirá el agotamiento del pozo que han encontrado los componentes de la reducida caravana comandada por el veterano sargento. A partir de este doble contexto, lo cierto es que la película ofrecerá un acertado retrato de caracteres, perfilándose la evolución de sus personajes mediante agudos diálogos, reflexiones en voz alta y momentos confesionales, conformando todo ello una atractiva galería de seres, entre los que adquirirá una enorme consistencia la evolución ofrecida por el único personaje femenino del conjunto –Julia Lanning (Barbara Hale)-. Julia,  una mujer de mundo, claramente despegada inicialmente del entorno árido en que queda atrapada, y que tras finalizar esta situación extrema parece haber podido contemplar otra manera de entender la existencia, intuyéndose un futuro sentimental junto al veterano y duro sargento Trainor.

 

THE LAST… destaca igualmente por el coraje con el que el grupo de protagonistas responden al ataque de los comanches, por medio de una explosión de gran contundencia que inicialmente repelerá las intenciones de estos. A partir de ese momento. logrará exponer una lucha de supervivencia en la que la intuición y la propia escenificación de una situación que en realidad no es más que una imaginación por parte de los comanches –la aparente abundancia de agua por parte de los resistentes-, serán elementos valiosos para que unos seres acosados por los indios puedan aplicar de forma desesperada un juego de ingenio que les permita apresar al único jefe comanche belicoso de la zona, ejerciendo tal lucha como auténtica catarsis para el colectivo humano que finalmente ha aceptado la iniciativa de Trainor, y aún siendo conscientes que parte de ellos pagarán con su vida tal audacia. A este respecto, quizá la conclusión de la película nos resulte un tanto apresurada –la presencia de las tropas de caballería que ha avisado el pequeño y fiel joven indio salvado-. Sin embargo, esto no nos va a hacer olvidar los tensos y casi asfixiantes instantes que se suceden al encuentro de este joven casi providencial, por el grupo que comanda el veterano militar. La intención de Trainor de dejarlo abandonado tras su encuentro –no se fía de sus intenciones-, llegan a superar en su efectividad casi angustiosa, a las que Korda plasmara poco más de una década antes.

 

Fuente: CINEMA DE PERRAGORDA

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