LOS DIEZ MANDAMIENTOS.

Publicado en por cinemio

 

La Biblia es uno de los cuentos mas fascinantes que se han escrito. Sus personajes, hombres, mujeres, hazañas, epopeyas y leyendas, forman parte de ese entramado, al que yo denomino "tela de araña", al cual vemos con ojos expectantes, con labios entreabiertos, no pudiendo evitar que en su fibrosa tela se nos queden pegados estos dedos que ahora intentan escribir sobre uno de los capítulos de sus diez dorados y perfectamente estudiados tomos...... No soy hombre de costumbres religiosas, tampoco soy agnóstico, no poseo la mirada húmeda de los elegidos por los dioses, solo siento con un corazón que abrasa, veo con alcance de águila, y bebo de cristalinos manantiales, amo la  bipolaridad, pero lo que nunca haría es, dejarme trasportar a un oasis, cuando mis pies se deslizan por campos yermos.

Cecil B. De Mille, uno de los pilares del cine, no debió pensar de la misma forma o no tuvo la libertad de la tecnología del siglo veintiuno, para insertar su pequeño prologo a la amplia y fructífera carrera como cineasta. De Mille, tenía los ojos empapados por ese líquido del Olimpo y a pesar mío, dejando en maleta cerrada mi "tela de araña", me aparto a la izquierda del director de directores y voy a intentar explicar como simple espectador y de la forma mas natural que me sea posible, este enorme monumento cinematográfico que es

LOS DIEZ MANDAMIENTOS.


Egipto, su historia, sus misterios, sus dinastías y sobre todo su aparición constante en todos los momentos de mi existencia, en los cuales me siento feliz y pletórico, son esos iconos que van cosidos a mi caminar por este mundo sin sentido, pero es curioso, a veces al contemplarlos, veo que mi vida tiene sentido y un sentido que a veces me hace ser el único habitante de este planeta llamado tierra. Es por eso, por mi forma de amar y por la pasión que siento por el cine, cuyo manantial de sabiduría nunca se agota en mi cerebro de cinéfilo, es por lo que estoy ahora sentado, escribiendo, intentando lanzar mi mensaje a los mas jóvenes, hacer recordar a los menos jóvenes, una película histórica dentro este laberinto de tela de araña que son los títulos que bailan con mas o menos resplandor en mi siempre joven interior de amante del arte mas completo. Elegir LOS DIEZ MANDAMIENTOS para ensamblar cine, sentimiento e historia, no ha sido labor fácil, al contrario, ha sido ardua y muy laboriosa, pero con ayuda de la tecnología en la elección de las instantáneas mas apropiadas para bordear mis textos, y este amor por EGIPTO, algo fluye en mi interior, y me da fuerza....Ese es el vigor que quiero trasmitir al que entre en mi web para saber, buscar o simplemente recordar una obra muy personal de un hombre al que el cine le debe mucho, cuyo nombre fué:

CECIL B. DE MILLE

El maestro de tantos films, que comenzara su carrera en el cine mudo, con melodramas como "La marca del fuego", realiza un remake suntuoso de un título dirigido por él mismo y que había conocido un gran éxito de publico en el año 1923. De Mille, gran narrador cinematográfico,  maneja como nadie escenas de masas, y otorga un ritmo increíble a películas de enorme metraje, dotando a sus peliculas un excelente trabajo de dirección, producción y ambientación, gracias a monumentales decorados, a enormes superficies coloristas, que recrean con exactitud, como en éste caso, el ambiente de mi entrañable y querido Egipto de forma admirable. Toda la solemnidad que preside el film, su acción, su reparto, su drama épico, su sentido de la libertad, el poder, la ambición, pero sobre todo, la búsqueda del bien mas preciado....!LA LIBERTAD!... hace de LOS DIEZ MANDAMIENTOS un viaje de cine y un amplio recorrido por la vida del profesa Moisés.

 Estamos hablando nada mas y nada menos, que todo un clásico del genero, considerado por los críticos de todo el mundo como pieza de culto.

Fué la última película que dirigió Cecil B. de Mille y yo, personalmente, poniéndome en un discreto lugar y después de ver las imágenes que vienen a continuación, recogería mi batuta, cerraría mi libro y me dejaría llevar por la sinfonía de los elfos.....

! REALMENTE INCOMPARABLE !


Si algo guardaría del film, es sin duda el espectáculo visual sin precedentes que entra de golpe en el recuerdo y nos hace tambalear, acercándonos a aquellos años cincuenta, en que yo, siendo un niño, sentía el cine como una droga fertilizante y alimento que me ha ido nutriendo lenta, pero progresivamente, haciéndome un gigante en conocimientos, enano en sabiduría, pero un colosal enamorado de este arte al que no puedo prescindir de él. Dentro de esa digestión pesada de mi fiebre cinéfila, conservo de LOS DIEZ MANDAMIENTOS, hermosos recuerdos  y como siempre... el que haya seguido mis escritos lo sabe muy bien, suelo basarme en vivencias personales de aquellas películas de las que pretendo hablar o simplemente intentar que estén en su lugar apropiado. ¿Motivos?, muy sencillo, los que amamos el cine llevamos un mucho de materia egocentrista en nuestro interior, pretendemos que todos vean lo mismo que nosotros admiramos y amamos, pura utopía a veces, pero hermoso y loable de intentar, pues con ello hacemos llegar a los que aún desconocen títulos puntuales, al tiempo que ese gigante en conocimientos se deja llevar por la sabiduría del enano que nos mantiene con vida. Es mi sentido y propósito al homenajear algunos títulos, os puedo jurar que no es otro.

Siempre recordaré a ANNE BAXTER, por su feminidad, por su glamour, por su azulado erotismo y por esa forma increíble de absorber pantalla....... Siempre admiraré a YUL BRYNNER por su esplendido Ramsés, por esa forma de trasmitir virilidad, de excitar, haciendo sentir incomodidad en nuestra caliente butaca, inquietos por no poder compartir el calor que su figura desprende y gozándole visualmente, impresionados por el magnetismo con que supo bañar al ambicioso Faraón..... Realmente no creo que Yul Brynner dejase mejor herencia  que ese tríptico compuesto por " Salomón y la Reina de Saba", "El Rey y yo" y ésta leyenda bíblica titulada "Los Diez Mandamientos"....También estaré en deuda con  CHARLTON HESTON,  siempre comprenderé a esa mujer enamorada, fiel y sumisa Sefora que interpreta  IVONNE DE CARLO......

Son muchos los actores que me traen gratos recuerdos de esta película, pero quisiera destacar de todos a:

 ANNE BAXTER y  YUL BRYNNER.....

 


 Engendros ambiciosos, tristes, expectantes, brillantes y seductores, Ella, la despreciada enamorada, la mujer que es capaz de todo por el amor del hombre, la mas tarde resignada y hastiada esposa de Ramses II, pero siempre, esa serpiente de mil colores que va desgranando plano a plano para deleite del espectador, toda una figura de mujer-ángel-demonio, de gozos inconfesables de las salas de aquellos cines de nuestra niñez, sueño de alcoba de adolescente, que nos hacia vibrar, aunque solo fuera en esos instantes rápidos del orgasmo deseado, por haber poseído mentalmente a la misma esposa del Faraón de Egipto........El, el propio Ramsés-Brynner como un compañero de viaje, como ese oscuro objeto de deseo de hombre poderoso, capaz de aplastar, de brillar, de construir y derribar al mismo tiempo, ese otro hombre que desde la lejanía de mil colores, dentro de este cerebro nuestro, nos enseña con enorme claridad lo que Judy Garland en "Somewhere Over the Rainbow", nos cantó de forma tan bella.

Sirva como contrapunto a mis palabras, estas bellas imágenes de ANNE BAXTER y YUL BRYNNER, encarnando a NEFERTARI, amada de los dioses, consuelo de reyes, pesadilla de profetas........y a RAMSES II , icono de incontrolada bipolaridad, naufragio de hombres nacido en el valle de los reyes.....Amado de la justicia, defensor de Egipto, rico en años y en victorias y elegido de Ra.

e Mille no quería la mínima improvisación. Una parte del presupuesto se destinó a la reconstrucción del antiguo Egipto, tanto en estudio como en el propio país del Nilo. El voluminoso guión, fué supervisado por DeMille y se centra en la vida de Moisés; Aquí encuentra Cecil B DeMille un problema: hay escasas referencias a la juventud del profeta, por lo que se echa mano del Corán y de escritos de la época y "construye" una historia que bien podría haberse desarrollado, o ser una leyenda. El resto del guión es fiel al Deuteronomio y al libro de los Números y está firmado por Aeneas MacKenzie, Jesse L. Lasky Jr., Jack Gariss y Frederic M. Fran, que cuentan con el investigador Henry Noerdlinger; un guión que, se pretende que a lo largo de cuatro horas, mantenga la atención del espectador. Para ello DeMille juega con su enorme sentido del Séptimo Arte y el espectáculo, se apoya en los efectos especiales de John P. Fulton que, en su momento, y siempre retrocediendo en el tiempo, en aquellos años cincuenta, sin los medios tecnológicos de este siglo veintiuno, resultó insuperable y un trabajo artesanalmente perfecto:


Sólo la secuencia del paso del Mar Rojo, se tardó medio año en terminarse: se ruedan numerosos planos en la orilla del Mar, y luego se mezclan con lo filmado en los estudios. Para figurar la inmensa tromba de agua, se construye un gigantesco tanque en la Paramount, que permite hacer caer los 2.700 litros en menos de 10 minutos. Esto se rueda contra fondo azul, para luego poder combinar las imágenes filmadas. Si bien en algunos planos se detectan las líneas de las transparencias, el resultado no deja de ser extraordinario y fascinante. Hay secuencias que precisaron 22.000 extras, otras sobrepasaron los 30.000, yo creo sinceramente que nada, ni nadie, hoy en día podría reunir con la humanidad tan asombrosa que trasmiten aquellos hombres y mujeres, conducidos por su profeta, con ojos dilatados, con las pupilas ensangrentadas, dejando atrás la ira del mismo Egipto, y la maldición de sus dioses, de la forma en que Cecil B. DeMille les conduce, y la maestría con que ha pasado a ser escenas cumbres y el verdadero sentido del séptimo arte....

La comercialidad de un film de De Mille era su propio nombre, no necesitaba de grandes estrellas en los repartos. A  Charlton Heston le escogió por dos motivos: sabía de su talento por su trabajo en "El mayor espectáculo del mundo": y sobre todo, quedó impresionado por su parecido con el Moisés de Miguel Angel. Yul Brynner por su exotismo y su sólida formación sobre los escenarios, era el perfecto Ramsés II. Los dos constituían el eje de la historia, sobre el que giraba el excelente reparto de figuras consagradas: Anne Baxter,  Yv

 

onne De Carlo,  Edward G. Robinson, Vincent Price, Cedric Hardwick, Judith Anderson...etc.

 

El rodaje comenzó en Egipto, el 14 de octubre de 1954, en un ambiente extraordinario, cuadriculado y disciplinado........ Quiero insistir en este aspecto, pues es mucho el dinero invertido, y el film no podía permitirse el lujo de retrasos, caprichos, etc. y la mano férrea del maestro De Mille fué considerada por muchos, de toque totalmente "militar" e irrevocable. La primera secuencia que se filma es la del Paso del Mar Rojo, al que sigue la entrega de las Tablas de la Ley.......... Casi un año en exteriores, otro prácticamente en los Estudios  Paramount.

El resultado.....!esplendido!

A finales de 1956, De Mille pasa doce horas diarias corrigiendo hasta el último fotograma de la película.

En una ocasión y días antes de su estreno, Cecil B. De Mille dijo en una entrevista:

"Es un drama que concierne no sólo al año 1300 antes de Cristo, sino los que ocupan hoy la primera página de todos los periódicos... En las relaciones entre Moisés y Ramsés, tenemos el antagonismo entre estas dos enormes fuerzas: El faraón adorado como un dios, con un poder increíble en sus manos; su pueblo esclavo y su palabra ley. Moisés es la oposición, armado con una vara y un fuego de libertad proveniente de Dios. No hay drama más vital para toda la humanidad que este... Un conflicto humano, siempre antiguo y siempre moderno, el cual surge del pasado, avanzando con todo su esplendor hacia el futuro... Winston Churchill identificó a Moisés y a su obra como:

 "El paso más decisivo hacia adelante en la historia de la humanidad".

Y para  mí, recrear a este Moisés ha sido mi más gran oportunidad en los cuarenta y tres años que llevo como director".

"Los 10 Mandamientos" se convirtió en un triunfo tan monumental como su producción: en Estados Unidos dió 43 millones de dólares, a los que se unen los dividendos de la explotación mundial más las numerosas reposiciones y sobre todo la versión ampliada a 70 milímetros que, sin duda, supuso un verdadero acontecimiento para las generaciones de los años 1970.

Es un film que marca un antes y un después en este amor nuestro por el cine, porque "Los Diez Mandamientos", supone una sombrosa y abrumadora epopeya de las que, insisto, ya no se hacen. Una película inmensa en todos los sentidos, cine autentico, pura magia, enorme espectáculo, historia o leyenda, conjugándolo con esos personajes bíblicos que despojándoles de sus rancias vestiduras, de alguna forma poseímos en nuestra intimidad y que todavía hoy, en pleno siglo veintiuno aún muchos se resisten a confesar.

Una cinta, en suma, a la que la crítica negó erróneamente sus indudables valores y que, como siempre suele ocurrir, el tiempo ha puesto en un lugar privilegiado.

Quiero volver a los momentos críticos de mi etapa de ensoñación sobre este cine mío, al que cariñosamente denomino "Mi Cineparadiso", tal vez en recuerdo a esa gran película italiana, tal vez porque realmente lo siento, o tal vez porque algo de paraíso nació dentro de mi en aquellas tardes otoñales, aquellos días de verano sofocantes, o tal vez ambas cosas, fundidas en las pantallas raídas de los cines de Madrid....Vuelvo porque en uno de aquellos momentos, y soportando una enorme fila de espectadores que pacientemente esperaban la entrada al cine para presencias el film que presagiaba algo inusitado y fuera de común.... "Los Diez Mandamientos", recuerdo perfectamente a pesar de mi corta edad, (no había cumplido los diez años), su enorme cartel, a ambos lados del paso al Mar Rojo, la figura de Moisés-Heston y Ramsés-Brynner....y esperaba, esperaba, hasta que entré en el interior del local y nada fué igual. Curiosamente años mas tarde me sucedió lo mismo con "Lo que el viento se llevó"...y aún hoy en día, muchos años después, todo aquel espectáculo se sigue azotando la mente, la vista y el oído, asimilando la Biblia, bebiendo el Antiguo Testamento, como realmente debe digerirse, a través del cine, con el entrañable technicolor, con la música inconfundible de Elmer Bernstein  y con la magia que solo el maestro de "El mayor espectáculo del mundo", pudo darnos......No voy a criticar, si su Moisés es mas John Wayne que el profeta del Sinaí, no voy a enjuiciar si su forma de conducir al pueblo de Israel es la correcta, y si sus tácticas son las que Dios le impuso, o las que él quiso imponer. No voy a desnudar a un Faraón que, mas que hombre tremendamente atractivo y poderoso de Egipto, puede parecer ese pistolero vestido de negro del esplendido Western "Los siete magníficos", o si mi admirada Anne Baxter es mas figura central del musical de moda en Broadway, que digna esposa de Ramses, o mujer despechada de un elegido de Dios.....Esas cosas las dejo a sus señorías los críticos, a esos expertos en nada y poseedores de todo. Yo, simplemente voy a dejar constancia para los que lean mi trabajo, para los que busquen imágenes, que "Los Diez Mandamientos", es una obra maestra donde las haya..."La mejor historia bíblica", como se le ha denominado, es ejemplo del colosalismo del cine, que es espectáculo poseedor de sombra imposible de destruir, y porque es en sí, un caudaloso río que, va regando de belleza a su paso, dejando sobre sus orillas la majestuosidad del arco iris, o lo que es lo mismo, la esencia del Séptimo Arte.


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