MARLENE DIETRICH.

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La gran catástrofe de su país hizo abdicar a la familia de sus orgullos de casta, y Marlene debió ganarse la vida tocando el violín en teatros, cafés, acompañando películas mudas en los cines… Una lesión en la mano la obligó a renunciar a sus ambiciones musicales. Entonces pensó dedicarse al teatro, ingresó en la famosa escuela de Max Reinhardt e interpretó su primer papel teatral en 1922, en DER GROSSE BARISTON, con Albert Bassermann. Pasó a la revista musical, donde luce sus dotes de cantante y sobre todo su excepcional belleza. En este género obtiene su primer éxito estimable en ES LIEGT IN DER LUFT, de Schiffer y Spoliansky. El 17 de mayo de 1924 se casa con Rudolf Sieber, argumentista, ayudante de dirección y promotor cinematográfico. El matrimonio tendrá, dos años después, su única hija, María. Entretanto los papeles de sus películas tienen mayor importancia y con directores de renombre: Robinson, Alexander Korda, Maurice Tourneur… En 1929 trabajaba en la revista musical ZWEI KRAWATTEN, cuando el ya mencionado Josef von Sternberg, que iba en busca de un actor, la descubrió para el film que venía a realizar en Alemania: EL ÁNGEL AZUL. El éxito de su personaje de Lola-Lola, sus canciones y sus piernas perfectas con medias negras, dieron rápidamente la vuelta al mundo, Marlene Dietrich, un nuevo rostro del cine había nacido con aroma de mujer.

En aquellos comienzos del cine sonoro, la gran batalla de Hollywood se centraba entre dos grandes colosos de la producción: la Metro Goldwyn Mayer y la Paramount. La primer a tenía su máxima figura en Greta Garbo, y la Paramount necesitaba la nueva vampiresa a quién imponer. Contrató a Sternberg y a la Dietrich, y el mundo entero se llenó con esta frase publicitaria: “Greta Garbo, o Marlene Dietrich” Se juega la carta decisiva al enfrentarse abiertamente con el ídolo y consigue imponerse. MARRUECOS, su primera película norteamericana, es una gran obra de culto de Sternberg al servicio, sobre todo, de Marlene Dietrich, y es un éxito de la técnica de Hollywood para crear grandes figuras. Marlene Dietrich sensual, belleza germana, se transforma en manos de productores, maquilladores y modistos norteamericanos en una figura estilizada, de fina línea escultural, maravillosamente vestida, esculpida de nuevo para convertirla en esa belleza, un tanto standard y convencional, pero capaz de imponerse como ídolo de un culto pagano a todos los públicos de la tierra durante un número indefinido de años. Naturalmente, la mano directiva de Sternberg está siempre presente, porque Marlene Dietrich es su obra. FATALIDAD revalida y aumenta todos los valores y éxitos obtenidos en un film verdaderamente de excepción. Después, LA VENUS RUBIA, constituye el remate final de su figura, que queda aquí perfectamente definida, para siempre, con una personalidad que no variará de ahora en adelante. LA VENUS RUBIA, es la justificación y explicación humana del personaje que encarna Marlene Dietrich. EL CANTAR DE LOS CANTARES, de Rouben Mamoulian, un bellísimo film, es un intento de variación del personaje que no tendrá viabilidad. Vuelve a las sabias manos de Sternberg en CAPRICHO IMPERIAL, donde el barroco, la iluminación, sus vestuario de ensueño, unido a esa mirada inconfundible hicieron llenar los cines de medio mundo. EL JARDÍN DE ALÁ, DESEO, LA CONDESA ALEJANDRA, ÁNGEL, son muestras mas que notables de su talento, de su magnetismo y de una magia solo comparable a dos reinas de la historia del cine; GRETA GARBO y MARILYN MONROE.

Marlene era una perfeccionista nada, estaba pendiente del mas mínimo detalle, escuela que mantuvo toda su vida y que aprendió con el mejor maestro que un actor pudiera tener, Josef von Sternberg. Conoce perfectamente la técnica cinematográfica que afecta sobre todo a las actrices, sabe la iluminación que le conviene en cada caso y da órdenes a los electricistas para rectificar una luz. Jamás hizo perder un minuto a los realizadores que tuvo, ni provoca un conflicto en la filmación. Dedica muchas horas diarias a su belleza, con conocimiento y método. Si un fotógrafo, por extraordinario que fuese, le hace retratos, ella indica los puntos que deben ser retocados. En los teatros donde actuó, marcaba en el suelo, como en una filmación, cada paso que daría en la representación, y se pasa días obligando a ensayar a los electricistas, con el manejo de las luces en cada uno de sus movimientos. Sus trajes son famosos por su originalidad y elegancia, pero Marlene los ha estudiado durante meses y se los hace probar decenas de veces. Solamente hay un punto en que nunca ha transigido: un filme con Marlene Dietrich tiene que ser solamente un film de Marlene Dietrich. Cuando el argumento no lo permite, pide sencillamente que se cambie, pero lo hace con tanta insistencia, método y seducción, que siempre lo consigue. Feyder lo cuenta así:

  “Cuando no hay que llegar a tanto, ella discute, despliega su seducción y una diplomacia paciente. Hace concesiones, hace protestas de su humildad y obediencia, halaga muy hábilmente al director, elogiando sus escrúpulos de exactitud. Éste cree que ha ganado terreno, está persuadido de que la ha convencido, por ejemplo: de que al salir de cumplir una pena de veinte días de cárcel es necesario que la heroína esté menos maquillada y que su traje esté arrugado, al menos un poco. ¡Qué ilusión! Una vez que el film está terminado el director se ve obligado a comprobar que Marlene está vestida exactamente como ella ha querido. ¡Marlene Dietrich era tan encantadora!”.

 Estos hechos de la belleza y el vestuario revelan lo que Marlene ha mantenido en la mayoría de sus Films: la figura creada un día por Josef von Sternberg, siempre vinculada a ese origen, de cuyo abolengo no puede prescindirse sin correr el riesgo de desaparecer. Este tipo de mujer fatal es obra de Sternberg, y no es fácil determinar cuál es, pero Marlene lo defiende obstinándose en unas líneas que no deben variar a través de sus películas. Lo que vemos en las interpretaciones de la actriz, es el final de una vida de mujer, cuyos orígenes ignoramos: este es su interés como mujer y como seductora...!!Su pedestal de ídolo!!... Así es en MARRUECOS, una prostituta de la Legión, atracción de los hombres al borde del desierto; así es en FATALIDAD, que acaba de espía para servir a su patria con su belleza y su erotismo. Pero en LA VENUS RUBIA, por ejemplo, se presenta por fín el origen real de mujer: en este caso, un tanto vulgar, un drama de amor con su marido que se lleva a su hija. Pero aclara perfectamente el método de Sternberg para la creación de la figura: porque una vida rota, dramática, plena de ilusiones, desengaños y ambiciones la han formado así. El antecedente literario más inmediato de esa Dietrich-Sternberg sería MADAME BOVARY, personaje de Gustave Flaubert. Es la mujer que en una sórdida aldea francesa quiere ser una heroína de Walter Scott, y busca desesperadamente en su pequeña vida real amores sobrehumanos y placeres imposibles. Como Don Quijote quiso ser caballero andante y salir por el mundo a endere GODOJOS - (Zaragoza)

 

zar entuertos e imponer justicia. A Madame Bovary, el personaje se le ha llamado “el Quijote del erotismo”. Que se suicida aplastada por el ambiente, porque no tiene posibilidad ninguna en una personalidad que busca una vida legendaria. Pero pudo ser también la mujer que huye con alguno de sus amantes hacia aquel París que sueña; ser abandonada, tener otros, luchar, ascender, triunfar, caer… Y al fin, llegar un tipo humano que pudo ser aquel que en 1930 Josef von Sternberg creó en Alemania sobre la belleza y la personalidad reales de Marlene. El mantener esta figura y esta leyenda, envuelta en un aroma inconfundible de mujer-fatal, el querer ser siempre peligrosa, a costa y a través de todo, ha sido la gran hazaña, el triunfo y en tono menor, se va mezclando algún pequeño fracaso. Marlene siempre será Marlene, con su leyenda, siendo capaz de evolucionar, como lo demostró en el esplendido TESTIGO DE CARGO, o en el tórrido y ejemplar film de Orson Welles, SED DE MAL. Su nombre tiene demasiado peso en la historia del cine, sus admiradores la desean, la siguen recordando, veneran su nombre y su figura, la quieren para sí, y las mujeres adoran sus sedas, el brillo y la estudiada caída de los blancos vestidos, envidiando también el pecado que se dibuja en sus labios. Quizás alguna vez comprendió que con su agudo y enorme talento, no podía ser otra cosa. Era grande, inalcanzable, única e inmortal, creo firmemente que nadie podrá emular su tremenda personalidad, y seguirá siendo el mito femenino que Sternberg, creó para ella.

 

Su vida privada ha sido siempre un misterio insondable, algunos biógrafos se han basado en comentarios, que en realidades, y el único que se acercó un poco a ella fué Donald Spoto, en un magnifico alegato en su honor y el libro de su hija, "Marlene Dietrich by her daughte, Maria Riva", a pesar de ser interesante de leer, creo que está escrito por el resentimiento, el rencor y el egoísmo, mas adelante ampliaré los datos que tengo sobre el manuscrito de su hija.   Marlene fué siempre una mujer dedicada en cuerpo y alma a su profesión, pero María, su hija, fué algo prioritario, la llevó a los mejores colegios de Suiza, se preocupaba de su vida y si no pudo asistir a los actos relativos a sus estudios, por motivos de trabajo, enviaba a su secretaria, o el mismo Sternberg volaban a Suiza siempre y cuando Marlene lo ordenaba, nunca quiso dejarla sola a su hija, por nada del mundo. El libro de María, que recomiendo leer, es un campo minado de resentimiento absoluto, pero es bueno saber como su única hija veía la figura de actriz y madre, siempre es interesante conocer varias versiones, aunque difieran de la realidad.

Como comentaba anteriormente, su vida ha estado envuelta en un enigma y colmada de amores: Stermberg, Jean Gabin, Yul Brynner, Spencer Tracy, Ernest Hemingway, Tyrone Power, Gary Cooper y el mismísimo Cary Grant, aunque con este último la relación duró muy poco, Marlene no soportaba la perfección, su obsesión por la meticulosidad y los aires de caballero inglés que rodeaban a Grant. De Marlene se dijo de tener hombres y mujeres a sus pies, posiblemente sea así, pero lo que realmente se anteponía a la mujer era una necesidad ciega de gozar de la vida... y bajo mi punto de vista, es digno de admiración... De ahí vienen los muchos comentarios de su fijación enfermiza por Greta Garbo, Edith Piaf y la inolvidable Judy Garland. Lo cierto era que se desvivía por los problemas que desencadenaron la caída de Edith Piaf, Marlene siempre estuvo entre EEUU y Paris, volando constantemente cuando sabía de su necesidad hacia su amiga Edith, como igualmente hizo con Judy, cuando ésta estaba totalmente perdida por las drogas y asistió a su última actuación, el 15 de Julio de 1968 en un local de Greenwich Village de Nueva York entre bastidores, como soporte de Judy, ya que la actriz necesitó en su últimas apariciones la fuerza de sus amigos, y Marlene era fiel en todos los sentidos. Esto no trascendió a su publico nunca, pero cuando Judy falleció seis días después en Londres, ella estuvo presente y fué la encargada de vestir el cadáver, de maquillarla, y de prepararlo todo. Son esas cosas importantes, pero tan intimas, que los medios nunca pudieron entrar en ello.

Desde un ángulo, marcando una trayectoria leal, la profesión de Marlene hasta hoy, además de papeles más o menos importantes en una extensa serie de Films, se consagra también como una de las máximas estrellas del espectáculo. En 1942 visita los frentes aliados, para actuar ante las tropas. Es el gran ídolo de aquellos momentos y recibe en 1947 la medalla de la Libertad, máxima condecoración militar a una persona civil. Ha actuado en producciones cinematografías de distintos países y ha recorrido repetidamente el mundo con sus actuaciones en escenarios de los grandes teatros y casinos mundiales. Su belleza se mantenía a través de los años, y lo hace como nadie, haciéndolo valer en todas circunstancias. Cuando su hija María se casa y tiene hijos, Marlene lanza el eslogan de "La abuela más guapa del mundo". Si publica un libro con sus opiniones personales, constituye un éxito y si da consejos por televisión atrae a millones de espectadores. Marlene Dietrich es una fuente de ingresos allá donde esté, es ante todo una mujer encantadora, alegre, misteriosa, pero con una germánica voluntad, diplomacia de gran político y una disciplina prusiana implacable para sí misma. Con todo ello mantuvo su enorme éxito y, sobre todo, lo hizo sustentándolo de manera indefinida.

El nombre de Marlene tuvo mucha importancia en la Segunda Guerra Mundial, se dijo que practicaba el espionaje a favor de los aliados, pero es totalmente falso, como que utilizaba a sicarios de Hitler para sacar información, pero nada se puede contrastar con fiabilidad. Lo que si es cierto es que tras salir de Alemania en los años 30, Marlene desafió a Adolfo Hitler para que volviera al país durante la Segunda Guerra. Se hizo ciudadana estadounidense y actuó para las tropas de Estados Unidos, viviendo entre California y París. Lo que sintiera la actriz en estos años difíciles, solo sus íntimos lo sabían, y ni estos podían asegurar a fe cierta cual eran sus pensamientos, que por otro lado no son extraños de imaginar, cuando uno de los lemas de su vida fué la libertad de ideas, igualdad entre hombres y mujeres y la ayuda a las clases mas necesitadas. Cosas por las que luchó en silencio, y muy pocos supieron hasta muchos años después de su fallecimiento.

Un crítico Jordi Revert, dice en un libro que ha publicado últimamente sobre los nombres míticos de la pantalla y las leyendas mas sobresalientes del cine, lo siguiente con respecto a Marlene:

 "Todo lo que es Sternberg está en las películas que hizo con Marlene Dietrich: su magnífico barroquismo, su erotismo, la mujer ídolo, el ambiente cerrado, pesado, delirante y hasta poético…Sternberg es un artífice de naturalezas muertas, con objetos que cobran vida secreta, como el expresionismo germano, llenando la pantalla de manera abrumadora, hasta fascinar al espectador. Y en este orbe cerrado, cercado de barroquismo, como en una extraña prisión fantástica, el realizador colocó a esta actriz, luz de mujer casi imaginaria, ensueño y delirio amoroso para hacer girar obsesivamente la pasión erótica que manaba de ella."

Pero a partir de la separación artística de Marlene Dietrich, la carrera de Josef von Sternberg se tornó intermitente, un tanto desvaída, con algún que otro titulo digno de mención, pero ya no era aquel magnifico director que descubrió a una diosa y la lanzó al mundo en EL ANGEL AZUL. Ahora, lejos de la protección de Stermberg, los comentarios sobre su vida personal contribuían mucho a acrecentar su leyenda, pues de todos eran conocida su bisexualidad, y estaba muy en boga en el mundo del artístico de aquellos años. Si tuvo amantes o nó, si repartía su cuerpo entre hombres y mujeres, es una orientación que solo pertenecía a ella, o tal vez pensase en la importancia de comprender que existen múltiples y variadas maneras de sentir y vivir la sexualidad, porque reside en que no es una parte secundaria de la personalidad, sino que se encuentra en centro íntimo de la persona. Tal vez así la veía Marlene, porque para ella siempre fué esencial ser feliz y realizarse como ser humano.

No sería un homenaje completo si mi articulo obviara algunos de sus trabajos mas completos y quizá por los que todos los cinéfilos del mundo la recordaremos siempre:

Cuando consiguió la nacionalidad americana, protagonizó Films mas que destacables, por ejemplo: DESEO, con Gary Cooper, LA CONDESA ALEXANDRA y un western, ARIZONA, con James Steward. Los años 40 también fueron muy prolíficos en su carrera, trabajó en numerosas producciones, destacando entre ellas BERLÍN OCCIDENTE, dirigida por el maestro Billy Wilder, y en la cual Marlene interpretó con su particular voz una canción inolvidable llamada "Black Marcket". En los años 50 y bajo la firma del genio Alfred Hitchcock, protagonizó un film que está considerado una pieza de culto total: PÁNICO EN LA ESCENA, en la que de nuevo nos mostraron a Marlene en el papel que mejor desempeñaba: mujer fría y calculadora. De nuevo volvió a trabajar con Wilder en una obra maestra: TESTIGO DE CARGO, junto a actores de la talla de Charles Laughton o Tyrone Power. La película obtuvo numerosas nominaciones tanto a los Oscars como a los Globos de Oro. Marlene consiguió una interpretación impecable, yo diría que fué una de las mejores de toda su carrera, aunque ya no contaba con la belleza de antaño, demostró que los años habían servido de aprendizaje, y estaba considerada una sublime actriz. Un año después apareció en un clásico de las mejores películas  de cine negro que se han rodado: SED DE MAL, de Orson Wells. Compartió cartel con grandes actores como Charlton Heston, Jane Leigh o Joseph Cotten, e interpretó un pequeño pero valiosísimo personaje, el de una gitana llamada Tania. Su aparición fue breve en esta cinta, pero demostró sobradamente todo su enorme potencial, y en el film se comprendía porqué el público la había convertido en diosa. En VENCEDORES Y VENCIDOS, fué compañera de reparto de figuras como Spencer Tracy, Burt Lancaster, Richard Widmark, Montgomery Clift y su íntima amiga Judy Garland. La película obtuvo once nominaciones a los Oscars, y recibió inmejorables críticas, que aún perduran, debido a su inmensa calidad y objetividad al rememorar el juicio a los criminales nazis, tras el final de la segunda guerra mundial. Sin duda una película de obligada visualización. En el año 1964 participó en una comedia romántica junto a Audrey Hepburn y William Holden: ENCUENTRO EN PARIS, quizás ya como una figura consagrada que aportaba distinción y categoría al film, que por otra parte no tuvo el éxito deseado, pero a mi me sigue pareciendo de lo mejor que protagonizó la por entonces popular Audrey Hepburn.... Pasaron los años y en 1979 participó en un extraño film: GIGOLÓ, junto al ambiguo David Bowie y una siempre gratificante Kim Novak, que pasó con más pena que gloria. Con esta colaboración Marlene Dietrich se despediría del séptimo arte.

 

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