NERÓN.

Publicado en por cinemio

Nerón

 

fue uno de los emperadores más sanguinarios de la larga historia de emperadores sanguinarios de Roma.

 

  Era hijo de Gneo Domicio Enobarbo y de Agripinila, sobrina del emperador Claudio, que fue su antecesor en el trono. Su padre Enobarbo era famoso por su violencia: hizo morir de sed a un esclavo que no había querido emborracharse en su fiesta de cumpleaños, aplastó con su caballo a una niña mientras cabalgaba a Roma y le arrancó el ojo a un hombre en una pelea en pleno Foro. Cuando nació Nerón, Enobarbo les dijo a unos amigos que habían venido a felicitarlo que no dijesen pavadas y que si ellos fueran verdaderos patriotas, estrangularían al bebé en la cuna. Porque, les dijo, Agripinila y él conocían todos los vicios habidos y por haber, y su hijo iba a ser un verdadero demonio. Y no se equivocaba.
Agripinila era una de las mujeres más crueles y libertinas de Roma. Había cometido incesto durante su adolescencia con su hermano, el emperador 
Cayo Calígula. Luego Calígula la hizo prostituirse en el palacio imperial. Agripinila sólo puso como condición que le permitieran elegir a sus clientes y quedarse con una parte de lo recaudado. Posteriormente ella y su hermana Julia cayeron en desgracia y fueron desterradas por Calígula a África, donde debieron trabajar como

 

buceadoras para sobrevivir.

 

Cuando Calígula fue asesinado y su tío Claudio subió al trono, Agripinila y Julia pudieron volver a Roma. Pero se enfrentaron con la tercera esposa de Claudio, Mesalina. Mesalina logró hacer ejecutar a Julia, acusándola de conspirar contra Claudio, pero no pudo deshacerse de Agripinila, mucho más prudente que su hermana. Mesalina consideraba al hijo de Agripinila una amenaza, y envió sicarios a su casa a matarlo. Los asesinos entraron al dormitorio de Nerón dispuestos a apuñalarlo, pero vieron que había una enorme serpiente en la cama que les mostraba sus colmillos, como si protegiera al niño. Huyeron despavoridos.

Cuando Mesalina murió en el año 48, Claudio quiso casarse de nuevo. Uno de sus ministros, Narciso, le propuso volver a casarse con quien había sido su segunda esposa, Elia. Otro le propuso casarse con Lolia, una de las mujeres más bellas de Roma. Pero hubo otro ministro, Pallas, que le propuso casarse con Agripinila, su propia sobrina.
Claudio decidió hacerle caso a Pallas. Propuso al Senado aprobar una ley para permitir los matrimonios entre tíos y sobrinas. La ley fue aprobada y en el año 49 de la era cristiana, Claudio contrajo sus cuartas nupcias.
Agripinila logró someter a su voluntad a Claudio, pero quería seguir gobernando cuando él muriera. Claudio había tenido un hijo con Mesalina, Británico, que no le tenía cariño a su prima-madrastra. Así que Agripinila comenzó a maniobrar para poner en el trono a su propio hijo Nerón.
Para llevar a cabo su plan, la nueva emperatriz tuvo que deshacerse de varios rivales. Envenenó a Elia e hizo acusar de brujería a Lolia, que se suicidó. Hizo acusar de incesto a Lucio Silano, marido de Octavia, la hija de Claudio. Cuando Silano se suicidó (eligió, irónicamente, para matarse, el día de la boda de Claudio y su sobrina), Agripinila hizo que Claudio casara a Octavia con Nerón.
Nerón, como yerno, hijastro y sobrino-nieto de Claudio, era su sucesor natural. Agripinila había convencido a Claudio de que Británico no era en realidad hijo suyo, sino de uno de los muchos amantes de Mesalina, así que Nerón fue designado único heredero del trono. Pero al cabo de un tiempo, el viejo emperador empezó a sospechar de las actividades de su sobrina-esposa y decidió favorecer a Británico. Lo nombró heredero del trono junto a Nerón y le permitió convertirse legalmente en adulto.
Agripinila se sintió amenazada y decidió que había llegado la hora de enviudar. Le dio a Claudio un plato de setas envenenadas. Pero la dosis fue insuficiente para matarlo y, después de guardar cama durante varios días, Claudio comenzó a recuperarse. Entonces ella hizo que el médico de Claudio, Jenofonte, le introdujera una pluma envenenada en la garganta, con la excusa de hacerle vomitar lo que lo había indigestado. La segunda dosis de veneno fue más fuerte y finalmente lo mató. Claudio tenía 64 años.
Agripinila mantuvo la noticia en secreto a Británico e hizo que la Guardia Imperial y el Senado proclamasen único emperador a Nerón, de 18 años. Era el año 54.
Otro de los asesinados ese día fue Narciso, el ministro de Claudio que le propuso volver a casarse con su segunda esposa Elia. Los sicarios de Agripinila lo persiguieron hasta un cementerio y le dieron muerte, por casualidad, en la tumba de Mesalina.
Ahora Agripinila esperaba seguir gobernando Roma a través de Nerón. No obstante, su hijo resultó no ser lo bastante dócil, y la apartó del poder en el año 55. Agripinila, furiosa, amenazó a Nerón con deponerlo y entregarle el poder a Británico.
Nerón, pues, fingió reconciliarse con ella, pero decidió matar a Británico. En una cena íntima, a la que asistieron sólo Nerón, Octavia, Agripinila y el propio Británico, lo envenenó mediante un truco muy hábil.
Británico hacía que sus comidas fueran probadas, porque temía -con razón- que Nerón o alguien más lo envenenase. El catador de Británico era insobornable. Entonces Nerón hizo lo siguiente: le sirvió a su cuñado-hermanastro-primo un plato de sopa muy caliente, pero sin veneno. El catador probó la sopa frente a Británico y le pasó el plato. Británico también tomó un poco de sopa, pero como estaba demasiado caliente hizo que lo llevasen a la cocina y se lo trajesen cuando estuviese más tibio. Y al cabo de un rato se lo trajeron, tibio... y envenenado. La dosis era tan fuerte que Británico cayó muerto ahí mismo, frente a Nerón, Octavia y Agripinila. Fue enterrado esa misma noche, casi en secreto. Era el 11 de febrero del 55; al día siguiente, Británico hubiera cumplido 14 años. Según Tácito, Nerón había abusado sexualmente de él pocos días antes.
Agripinila entonces cometió incesto con Nerón para poder conservar su influencia sobre él. Funcionó durante un tiempo, hasta que su hijo conoció a Popea Sabina. Ella era esposa de Otón, un amigo de Nerón. Cuando Nerón la conoció, se enamoró de ella y la convirtió en su amante, con la complicidad de Otón. Pero Popea quería más. Empezó a presionar a Nerón para que la convirtiera en su esposa. Y al cabo de un tiempo Nerón dio muestras de querer darle el gusto.

No obstante, ambos chocaron con la cerrada oposición de Agripinila. Ella odiaba a Popea y tenía excelentes relaciones con Octavia, por lo que ese matrimonio sería perjudicial para sus intereses.
Popea entonces convenció a Nerón de matar a Agripinila.
Nerón odiaba a su madre, pero no podía matarla abiertamente por miedo a la opinión pública. Así que trató de asesinarla con discreción. Primero quiso envenenarla, pero Agripinila había inmunizado su cuerpo con antídotos. Después puso una trampa en su dormitorio: a la noche, cuando su madre se acostara a dormir, el techo se derrumbaría sobre su cama. Pero Agripinila, advertida por sus espías del plan, se cambió a otro dormitorio esa misma noche.
Nerón entonces hizo un último intento, que Tácito narra en sus Anales con maestría. Invitó a su madre a una villa de Otón, el marido de Popea, y la trató con mucho cariño. La abrazaba y besaba constantemente y propuso varios brindis en su honor. Luego la invitó a regresar a su casa en una galera preparada especialmente para ella.
Agripinila subió a la galera tranquilamente y zarparon. Pero la galera se partió en dos al cabo de un rato. Agripinila y sus amigos cayeron al agua. Una amiga suya llamada Aceronia no sabía nadar muy bien y cuando vio acercarse un bote lleno de soldados enviado por Nerón, gritó para que la salvaran "¡Soy Agripinila, soy Agripinila!". Los soldados le creyeron, se acercaron a ella... y la mataron a golpes con sus remos.
Agripinila vio eso y no necesitó mucha astucia para darse cuenta de que la galera había sido saboteada por Nerón. Pero su hijo había olvidado que durante su juventud Agripinila había tenido que trabajar como buceadora. Ella pudo nadar con facilidad a la orilla y fue ayudada por unos campesinos, que la llevaron a su choza. Allí, la madre de Nerón decidió que lo más inteligente sería fingir que no sabía nada del plan de su hijo de matarla.
Mandó a un mensajero a informarle a Nerón que estaba viva. Pero cuando Nerón supo esto, decidió dejar de ser sutil y le ordenó a unos soldados que fueran a matar a Agripinila.
Cuando Agripinila vio llegar a los soldados con las espadas desenvainadas, se levantó la túnica y les dijo que la apuñalasen en el vientre que había albergado a un hijo tan monstruoso. Corría el año 59.
Nerón regresó a Roma en un desfile triunfal, como si hubiera conquistado un país en vez de asesinar a su madre. El pueblo se unió a los festejos, pues Agripinila era muy odiada, tanto por sus crímenes como por el enorme poder que, siendo mujer, había llegado a acumular. No obstante, un ciudadano se burló de Nerón abandonando a su hijo recién nacido en el Foro, diciendo que así quería evitar que creciera y matara a su madre. Y en los años siguientes, cuando Nerón se fue haciendo impopular, la gente lo apodaba Orestes, en referencia al personaje mitológico que mató a su madre Clitemnestra. Nerón, después de la euforia inicial, comenzó a sentir miedo por el matricidio que había cometido. Se sentía perseguido por el fantasma de Agripinila, por lo que le ofrecía sacrificios para aplacarla continuamente.

Nerón y Popea, antes de poder finalmente conseguir ese matrimonio tan deseado, debieron deshacerse de sus respectivos cónyugues. Otón se resistía a permitir que Popea se casase con Nerón. No le molestaba la idea de que su esposa fuera amante del emperador, puesto que eso le daba gran poder. Pero si su esposa lo dejaba para convertirse en emperatriz, las cosas serían distintas. Encerró a Popea en su casa y le prohibió a Nerón la entrada. Entonces el emperador lo designó gobernador de África y lo obligó a marcharse de Roma sin Popea. En la ciudad aparecieron graffitis que decían "¿Sabéis por qué Otón ha sido desterrado a África? Porque se acostaba con su esposa".

Luego Popea hizo que Nerón se divorciase de Octavia, la desterrase y luego, cuando el pueblo de Roma reaccionó indignado, que la hiciera matar. También hizo que envenenase a Buhrro, el jefe de la Guardia Imperial y a Pallas, el ministro de Claudio que le había propuesto casarse con Agripinila. Así, Popea pudo casarse con Nerón y, al igual que Agripinila tras casarse con Claudio, se convirtió en la mujer más poderosa de Roma.
Pero Popea terminó muriendo de una muerte tan violenta como la de su rival Agripinila. Estando embarazada, discutió con Nerón. El emperador, en un ataque de furia, le dio una brutal patada en el vientre, Popea sufrió un aborto y murió desangrada.
Tras la muerte de Popea, Nerón quiso casarse de nuevo y eligió a Antonia, la hija de Claudio con su segunda esposa Elia. Pero ella se negó y fue ejecutada.
Después de tantas matanzas, Nerón se hizo impopular entre el pueblo y la nobleza. En el año 65, un senador llamado Cayo Pisón decidió derrocar y asesinar al emperador. Muchos nobles se plegaron a su complot, entre ellos Lucio Séneca, filósofo, orador y maestro de Nerón durante su juventud. Pero el emperador los descubrió.
Todos ellos fueron ejecutados u obligados a suicidarse para evitar la ejecución. Entre ellos estaba Séneca. El viejo filósofo se metió en la bañera e hizo que un médico le cortase las venas con un bisturí. Su esposa tambien hizo lo mismo, pero Nerón, por algún motivo, ordenó que no la dejaran morir. Le vendaron las heridas y frenaron la hemorragia, mientras que Séneca murió desangrado.

Desde entonces Nerón usó cualquier excusa para hacer ejecutar u obligar a suicidarse a cualquier persona sospechosa. Por citar un ejemplo, un tal Peto Trasea fue ejecutado por “tener un rostro demasiado triste”.
El emperador Nerón fue también uno de los más depravados, al menos desde el punto de vista de los historiadores antiguos. Aparte de tener relaciones con su madre y con Popea, tuvo muchos amantes de ambos sexos. Llegó a casarse con un adolescente llamado Esporo, a quien hizo castrar y a quien vestía y trataba como una mujer (el día de la boda uno de los asistentes dijo por lo bajo “Ojalá Enobarbo hubiera tomado una esposa así”, haciendo referencia al padre de Nerón) También se casó con un chico llamado Dorífero, a quien trataba como si fuera su marido. Estos eran, por supuesto, matrimonios rituales, sin valor legal, pues los romanos no habían llegado tan lejos como para establecer el matrimonio gay.
A Nerón le gustaban los proyectos faraónicos. Había en Roma varios edificios muy antiguos y feos, pero demasiado sagrados como para demolerlos y reemplazarlos por edificios nuevos. Así que decidió, en el año 66, quemar la ciudad y reconstruirla a su manera. Mientras las llamas devoraban Roma, Nerón tocaba la lira y cantaba una canción sobre la caída de Troya. El incendio duró una semana, durante la cual el pueblo debió refugiarse en los subterráneos de los monumentos públicos y en las tumbas. Cuando todo terminó, Nerón y sus hombres se dedicaron a saquear las ruinas. Nerón usó el incendio de Roma como excusa para exprimir aún más a todo el mundo con impuestos abusivos.
Nerón también llevó a cabo la primera persecución a gran escala de los cristianos, una secta en peligroso crecimiento. Miles de cristianos en Roma y otros puntos del Imperio fueron ejecutados, entre ellos el apóstol Pedro.
Lo curioso es que, pese a su salvajismo, Nerón nunca castigó con dureza a quienes se burlaban públicamente de él. El desafío más osado provino de un actor satírico, quien recitó estos versos: “Consérvate bien, padre”. (e hizo con las manos el gesto de beber un líquido) “Consérvate bien, madre” (y el actor movió los brazos como si estuviera nadando). Y luego dijo, señalando al edificio del Senado: “El Infierno os arrastra por los pies”. El actor, pese a su clara alusión a los asesinatos de Claudio y Agripinila, sólo fue castigado con el destierro.
En el año 68 estalló otra revuelta en su contra liderada por Galba, el gobernador de España. A la revuelta se plegaron las legiones de otras provincias, la Guardia Imperial y por ultimo el Senado, que declaró enemigo público y condenó a muerte a Nerón.
Éste huyó a su casa de campo en las afueras de Roma, acompañado por su esclavo Epafrodito. Viendo que no tenía esperanzas, hizo que Epafrodito lo atravesase con una espada. Sus últimas palabras fueron “¡Que gran artista muere conmigo!”.
Roma debió soportar después de su muerte un período breve pero sangriento de guerras civiles durante el cual tres emperadores, Galba, Otón (el primer marido de Popea) y Aulo Vitelio ocuparon el trono y fueron asesinados. Finalmente Vespasiano tomó el poder y logró conservarlo por el resto de su vida, gobernando con relativa sensatez y eficacia.

 

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