The colter graven story.

Publicado en por CINE MIO

John Ford, 1960

 

Mientras con facilidad encadenaba obras maestras, Ford se permitía rellenar su filmografía con dos caprichos para completistas. Participó en el rodaje de algunas secuencias y planos de El Álamo, que firmaría John Wayne. Además dirigió el capítulo que nos ocupa —53 minutos— para la serie de televisión Wagon Train, nacida a la sombra de la fordiana Caravana de paz. Se trata ―a diferencia del western que la inspiró― de una obra menor en la que Ford apenas deslumbra en una secuencia insertada en la parte central del metraje y ambientada en torno a la batalla de Shiloh. Algo que ya había ocurrido antes, en su película de 1930 El intrépido (Born Reckless), la más noirseguramente de su carrera y donde rompiendo el tono de la narración insertaba un breve episodio bélico, un tanto forzado en su encaje pero fordiano y disfrutable hasta la médula.


En esos pocos minutos, mediante un flash-back en boca del guía de la caravana (Ward Bond), bordeamos la fina línea entre valentía y temeridad, y aun la pesadumbre que acompaña tantas veces a la primera. Y escucha el Colter Craven del título (Carleton Young), un médico alcohólico que acompaña a la caravana y en el trayecto buscará la redención de un pasado oscuro. Lo dicho, la puesta en escena es anodina, más allá de la evocación de la película original —se rescataron algunos planos rodados para aquélla— apenas se vislumbra pátina fordiana alguna. La impresión, en otras palabras, es que fuera del breve episodio central mencionado, Ford no estuvo tras la cámara, algo que seguramente ya había ocurrido en buena parte de la citada El intrépido, donde como director acreditado figura también el guionista Andrew Bennison.


Así que 
La historia de Colter Craven (The Colter Craven Story) apenas funciona como ejercicio de síntesis, uno guarda en la memoria esos minutos donde se reconoce al maestro sin dificultad: desfiles y camaradería, digresiones humorísticas y lectura mitificada de la historia americana, y además el retrato onírico de un campo de batalla casi surrealista y fantasmal, a la manera de su nunca con justicia valorada El precio de la gloria. Una manera de mirar las relaciones humanas con  pesimismo que se hizo más palpable en la recta final de su producción, es el momento de Escrito bajo el sol, El último hurra oDos cabalgan juntos entre otras joyas, casi nada.

Fuente: Dos cabalgan juntos-Publicado por C. V. Moure

 

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