Una dama entre vaqueros.

Publicado en por CINE MIO

 (Andrew V. McLaglen, 1966)

John Ford pertenece a una estirpe de maestros inimitables. Hoy a pocos productores, en su sano juicio, se les ocurriría aventurar su fortuna en alguien dado a construir películas a base de ir sumando secuencias hilarantes con destellos de ternura, peleas alocadas y aun momentos de indisimulado lirismo. En fin, un tratamiento anecdótico de la historia que provoca una carga asombrosa de nostalgia, acaso la que nos sacude cuando nos damos cuenta de que la vida ni es un dramón ni una comedia siempre, sino apenas un conjunto de instantes bastante deslavazados. Esos cambios de tono, con desigual fortuna, abundan en las películas de uno de sus pocos discípulos, el director deUna dama entre vaqueros (The rare breed).


No resulta complicado husmear el aroma fordiano en esta película disparatada —a la manera de La mascota del regimiento, por ejemplo—, en especial en el solitario señor Burnett (James Stewart), de mirada casi tan melancólica como el Wyatt Earp de Pasión de los fuertes, y obsesivo a la manera del monomaníaco Ethan de Centauros del desierto, en este caso con un toro de nombre Vengador. McLaglen además se revela como un hábil planificador en las secuencias de exteriores, como la que aquí muestra a cientos de reses a través de un desfiladero. Sin embargo, el conjunto resulta bastante irregular, lejos del maestro en las escenas de interiores —no hace falta recordar la destreza de Ford a la hora de componérselas en un cuarto y con unos pocos actores—, demasiado acartonadas y toscas. Y lo mismo ocurre con los personajes fuera de la pareja protagonista, dibujados con brochazo grueso, sin gracia y lejos de la diestra pincelada impresionista de su mentor.


Si encuentra uno algo en casi todas las películas del Oeste, es que con poco terminan siendo entretenidas, lo que quizá tenga bastante que ver con su efecto evocador, con la implicación emocional. Así la suerte de un señor Burnett ofuscado por un toro, y también seguramente por la dama inglesa del título (Maureen O´Hara), reúne alicientes para su goce, al menos por aquellos a quienes el Lejano Oeste provoca reminiscencias y antes han contemplado esos mismos paisajes y desfiladeros y cabalgadas, y a James Stewart sobre todo. Un pedazo más de una película inagotable montada en la memoria, eso que algunos llaman  western.

GODOJOS - (Zaragoza)  

 

Fuente: dos cabalgan juntos-publicado por c. V. Moure

 

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