Yuma.

Publicado en por CINE MIO

YUMA

(Samuel Fuller, 1957)

 
Acaso uno de los mejores westerns sobre la guerra civil americana, de los menos maniqueos y más incisivos. El verdadero desastre arranca con el cese de los disparos, y así comienza precisamente la película de Fuller. Yuma (Run of the arrow) es la historia de esa última bala —a la manera, por ejemplo, en que Winchester 73 lo sería de un rifle—; la bala por tanto que el sargento confederado O´Meara (Rod Steiger) disparó a un oficial yanqui, y al fin la manera en que logró, por así decirlo, rehacer su vida tras la contienda. Y no es menos interesante el trenzado de la Guerra de Secesión con esa otra guerra civil librada con los indios. Así Yuma se convierte en un hábil ejercicio de progresión narrativa, la historia de una doble derrota; y la figura de O´Meara, en la del dos veces vencido, como sudista y como indio.

Es discutible, pero quizá éste sea el más logrado de los westerns fullerianos, el más contundente —lo que ya es mucho decir— y el más trepidante además, como no podía ser de otra forma cuando el título —el original— se refiere a una carrera por delante de una flecha, un rito de los sioux, toda una prueba de honor y valía. Así que tenemos una bala y una flecha, y al fin la convicción bastante firme de que el terror de los indios —que aquí Fuller retrata sin miramientos— tiene bastante menos de cruento e incivilizado que el de los blancos, yanquis y sudistas aplicados a horadar una herida de la cual costaría años sobreponerse. O´Meara acaso logre ganar su carrera con una flecha, más complicado lo tendrá con la bala de la Guerra de Secesión.

Y en estos días de memoria histórica y revisionismo, de maniqueas lecturas —todavía en este nuevo siglo—, cuándo por aquí correremos algo más rápido que nuestra Guerra Civil, y no hablo sino de cine, aunque éste y la vida tengan mucho en común. Me pregunto cuándo dejaremos de hacer cine político —bastante mediocre además— sobre nuestra guerra y comenzaremos a rodar exitosos melodramas y películas bélicas, thrillers de espionaje, musicales incluso, o algún western, por qué no, ambientado también en esos años. Tal vez cuando eso ocurra —y a salvo de El laberinto del fauno (de un mexicano), y algún intento de Garci, no he tenido noticia de ello— la contienda estará asumida (no superada, eso difícilmente sucederá); asumida como en 1939, por poner un ejemplo, cuando se estrenó Lo que el viento se llevó, celebrado melodrama con trasfondo bélico, aún hoy disfrutado sin que nadie, en su sano juicio, se interrogue sobre oscuras intenciones o acerca de las simpatías sudistas del autor. Acaso sea un problema, apuntarán con bastante razón algunos, del público español  y de su educación, y de las subvenciones repartidas por los gobiernos de turno también. Lo único seguro, me parece a mí, es que no estamos tan cansados de las películas sobre nuestra Guerra Civil como de tanto vulgar y partidista cine político, más o menos velado, sobre el episodio más trágico de nuestra historia.

Fuente: Dos cabalgan juntos-Publicado por C. V. Moure

  GODOJOS - (Zaragoza)

 

Etiquetado en Mis Clásicos.

Comentar este post