DONNA REED.
Siempre será recordada por sus interpretaciones en dos obras cumbres de la historia del cine: Que bello es vivir y De aquí a la eternidad, películasque no la lanzaron a la fama, pero que hicieron de ella la favorita de un público selecto y ávido por encontrar en la pantalla su serena belleza y sus luminosos ojos. Dos papeles radicalmente distintos en su apariencia pero no en su fondo, personajes llenos de bondad y nobleza, incapaces de hacer sufrir, siempre al lado de su hombre, sean cuales sean las circunstancias. Abnegación y firmeza, características de las que rebosaba y que la encorsetaron en esa tipología de mujer, tan alejada de la oscuridad glamurosa y dura que triunfaba en la época. Su carrera se extendió a lo largo de dos décadas, con apariciones adecuadamente seleccionadas, sin ser nunca una estrella, pero brillando como la que más, aunque su nombre sea más anónimo para el espectador
ocasional.























































































