Rebelión en el fuerte.

Publicado en por CINE MIO

Raoul Walsh, 1954


Rebelión en el fuerte.

 

En territorio canadiense se desarrolla este fascinante western repleto de buenas intenciones. Walsh le saca el máximo partido a los frondosos paisajes en torno al río Saskatchewan, donde una compañía de la Policía Montada —los legendarios «chaquetas rojas»— se verá envuelta en un conflicto con diferentes tribus indias. Una película total, aventuras, intriga política y choque de culturas, además de la elegante insinuación de afectos entre los dos protagonistas: Alan Ladd y Shelley Winters. De cualquier forma, lo que acaso arrastra al espectador en primer término es la visión idealizada del espíritu militar.

Con las figuras del general Custer y Toro Sentado al fondo, Walsh muestra otro Oeste posible. El de la convivencia pacífica y el entendimiento entre pueblos, un pacifismo nada edulcorado como cabía esperar. En Rebelión en el fuerte (Saskatchewan) el equilibrio se sustenta en discutidas concesiones y en la capacidad para compartir un entorno natural por lo demás, y como ya dije, apabullante. Entre rojo y verde por tanto se suceden ágiles secuencias y asistimos, en el desarrollo de la acción en ruta, a persecuciones y amotinamientos, y a la exhibición de todo tipo de habilidades diplomáticas de la mano del «buen soldado» interpretado por Alan Ladd. Walsh, en un excelente ejercicio de dirección, incide en su costumbre de omitir subrayados emocionales y de estilo, y en resolver rápido los nudos de la trama para al tiempo arrastrarnos tras una compañía de «chaquetas rojas» y bajo la refulgencia de las acciones de combate y estrategia. Y quizá esto sea parte de su legado como cineasta, presente también en otros de sus western de corte militar, como la inolvidable Una trompeta lejana, que aun supera a éste y tengo, si me permiten el apunte personal, entre mis favoritos.


En el Oeste cinematográfico el ejercito se erige en fundido espíritu colectivo antes que en mera suma, y acaso sea en esta variante —en los western de caballería de John Ford o en esta película— donde quepa apreciar, a nuestro pesar, el origen y debilidades de una forma de entender la acción militar que impregnaría todo el siglo XX. Uno tiene la impresión de que, más allá de haber sustituido los caballos por tanques y los rifles por misiles de variable alcance, poco hemos cambiado; a fin de cuentas, acaba uno pensando, con sus miserias a cuestas un hombre manda y ordena a otros hombres, y así nos va.

Fuente: Dos cabalgan juntos-Publicado por C. V. Moure

 

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